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art of articleart of articleErich Fromm: Teoría de la personalidad, industrialismo humanista y su relación con la categoría de “modernidad”

Dra. María del Rocío Lucero Muñoz y Dr. José Antonio Mateos Castro - Universidad Autónoma de Tlaxcala, México
Resumen
El ensayo tiene la finalidad de establecer la relación entre las categorías de Erich Fromm y la modernidad. Se encuentra una relación, ya que el autor visualiza el desarrollo del hombre y es crítico de la sociedad moderna en que vivió. Aunque Fromm nunca se refiere al concepto de modernidad de manera explícita, sí nos refiere a una preocupación, a saber; la sociedad moderna y sus consecuencias. Para ello, se exponen lo que la modernidad es y se repasan algunos autores y enfoques desde donde se aborda dicha categoría y, sobre todo, el aspecto desde donde se establece la relación entre Fromm y la modernidad.

Erich Fromm: Theory of personality, humanist industrialism and its relation to the category of 'modernity'.1

Abstract

The trial aims to establish the relationship between the categories of Erich Fromm and modernity. It is a relationship, as the author shows the development of man and is critical of modern society in which he lived. Although Fromm never refers to the concept of modernity explicitly it refers itself to a concern to us, namely; modern society and its consequences. For this, they expose what modernity is and some authors and approaches from which this category are reviewed and addressed, especially the aspect from which the relationship between Fromm and modernity is established.

Palabras claves
Modernidad, Industrialismo humanista, enajenación, sociedad moderna.

Keywords
Modernity, humanist industrialism, alienation, modern society.

Revista Observaciones Filosóficas - Nº 22 / 2016


“…precisa y justamente el tiempo de la caja de ahorro y de los grandes establecimientos de crédito…; es el tiempo de la marcha de los intereses producidos por un capital…; tiempo verdaderamente homogéneo. Porque traduce, porque traduce a cálculos homogéneos…, porque transpone en un lenguaje (matemático) homogéneo las innumerables variedades de las ansiedades y las fortunas.”

Charles Péguy . Clío (1931)

Introducción

Uno de los referentes del siglo XX, es sin duda el filósofo Erich Fromm, no sólo porque visualiza el desarrollo del hombre sino también porque en él encontramos una relación casi directa con lo que se ha denominado la modernidad. Es por eso que se hará visible la relación que se da entre sus conceptos y la llamada modernidad.

Tenemos que comenzar diciendo que el concepto de modernidad, es un constructo polisémico y puede abordarse desde varios enfoques, uno de ellos es el económico, donde se concreta como la forma de producción capitalista; otro es el psicológico, donde el carácter del individuo está en relación con el tipo de sociedad económica en que vive. Es aquí donde se establece la relación con Erich Fromm2, aunque nunca se refiere al concepto de modernidad de manera explícita, sí nos refiere a una preocupación, a saber; la sociedad moderna y sus consecuencias concretas en la vida humana.

Así pues, hoy nos interrogamos ¿en qué tipo de sociedad vivimos?, ¿en la modernidad o la posmodernidad?, ¿los problemas de injusticia, violencia, pobreza, contaminación a qué tipo de sociedad pertenecen?, ¿estos problemas se pueden resolver desde una mirada moderna o posmoderna?, ¿la propuesta teórica de Fromm nos puede dar luz a la resolución de ellos o no guarda ninguna relación con estos problemas?

Consideramos que Fromm no es ajeno a estos problemas, ya que fue un intelectual preocupado por la sociedad en que vivió, que a partir de su formación en el psicoanálisis de Freud, de las ideas de Marx, su amplia cultura occidental, sus estudios de las religiones orientales; elaboró una propuesta teórica que tenía como principal objeto de reflexión al ser humano y la posibilidad de que el hombre desarrollará sus orientaciones biofílicas y sus potencialidades para lograr una sociedad plenamente humana.

Para cumplir con el objetivo del ensayo es necesario plantear en la primera parte del trabajo los conceptos centrales de la teoría de Erich Fromm en relación con la modernidad, se retomarán tres de sus textos; Ética y psicoanálisis (1986), El corazón del hombre (1964) y El humanismo como utopía real (1992); conscientes de que puede parecer una generalización apresurada y que el autor por la consistencia de su propuesta y extensión de su obra, requiere un estudio más profundo que confirme o elimine esta apreciación inicial.

En la segunda parte del trabajo se expone de forma general lo que significa la modernidad para algunos autores y algunos de los enfoques desde donde se aborda y, sobre todo, el aspecto desde donde se establece la relación entre Fromm y la modernidad.

Conceptos centrales en los textos de Erich Fromm y su relación con la modernidad.



El hombre moderno esperaba llegar a ser un individuo, cuando en realidad ha llegado a ser un átomo zarandeado y temeroso.”

Erich Fromm

La Sociedad Moderna

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El término modernidad no aparece como tal en los textos que tratamos en Erich Fromm: Ética y Psicoanálisis, El Corazón del hombre y El humanismo como utopía real, pero sí refiere en todos ellos a la sociedad moderna (más adelante se referirá a la diferencia que hay al hablar de modernidad y sociedad moderna); nos habla de su surgimiento como producto del desarrollo de la humanidad, de sus características, así como la critica permanente hacia ella por los peligros que conlleva para el ser humano, además, elabora una propuesta alternativa para dicha situación.

Acerca de su surgimiento afirma, “La sociedad moderna empieza con el Renacimiento”3, en esta etapa histórica hay un acento en el hombre y en la naturaleza y, aunque remite de cierta manera a la antigüedad grecolatina, la cual giraban en torno al humanismo como lo señala el mismo Fromm, también es diferente de ella, pues el concepto del hombre del que se parte es distinto, el hombre moderno no se va a considerar como un elemento más del cosmos con una finalidad determinada dentro de él, sino como un individuo separado de la naturaleza, capaz de conocerla, apropiársela y transformarla; como un sujeto racional, cognoscente, sensible, activo, emprendedor. Por eso, la naturaleza estará regida por la ley que mana de su propio ser, además de ser susceptible de ser conocida. Al respecto nos dice Heidegger:

Lo decisivo no es que el hombre se haya liberado de las anteriores ataduras para encontrarse a sí mismo: lo importante es que la esencia del hombre se transforma desde el momento en el que el hombre se convierte en sujeto (subjectum)…Pero si el hombre se convierte en el primer y auténtico subjectum, esto significa que se convierte en aquel ente sobre el que se fundamenta todo ente en lo tocante a su modo de ser y su verdad. El hombre se convierte en centro de referencia de lo ente como tal.4

Lo que más destaca Fromm de esta sociedad moderna es el aspecto económico, o sea, la forma en que el individuo satisface sus necesidades a través de la producción de mercancías, denominado por él como capitalismo, lo cual lleva ineluctablemente al desarrollo de la técnica y la ciencia, con esta forma de producción tal pareciera que se acercaba la era de la plenitud y se crearía un bienestar material como medio para el desarrollo humano5, pero no fue así, ya que el desarrollo de la técnica generó la aparición de grandes empresas o monopolios donde el individuo, ya sea el obrero o administrador, se transfiguran en un engranaje del proceso productivo, al que Fromm denomina Industrialismo burocrático. En este tipo de industrialismo aumenta la producción, se busca por todos los medios que aumente el consumo, ya sea para satisfacer necesidades reales o ficticias. Dicho industrialismo burocrático se da tanto en los países capitalistas como en los llamados socialistas, principalmente el régimen soviético en ese momento. En palabras de Walter Benjamin, es una sociedad atravesada por la angustia, en donde el hombre no puede acomodarse fácilmente.

Fromm no habla solamente de estas etapas del capitalismo que corresponden a su surgimiento y al industrialismo que va hasta la mitad del siglo XX, sino también se va a referir al industrialismo que se da después de los años sesenta y que denomina la sociedad megamecánica, un “(…) industrialismo totalmente burocrático, esa maquinaria de la que forman parte las máquinas y los hombres (…) esta nueva sociedad de la segunda revolución industrial el individuo desaparece. Queda completamente enajenado.”6

Erich Fromm en sus tres textos hace una fuerte crítica al aspecto económico de la sociedad capitalista por los peligros que conlleva. Nos dice que el capitalismo pudiéndolo hacer, no resolvió los problemas de desigualdad, ni de la pobreza como se había creído, sino que ahondó las diferencias entre los países desarrollados y los subdesarrollados, pero además, nos llevó a la aparición de regímenes totalitarios como los de Hitler y Stalin, situaciones al borde de una guerra nuclear que ponen en peligro la existencia de la especie humana. Considera entonces, que todos esos rasgos negativos del capitalismo tienen que ver con una característica inherente a la forma de producción que afecta a la esencia misma del hombre, es decir, que lo enajena. En ese sentido, Adorno y Horkheimer afirman que la sociedad moderna no ha avanzado en el ejercicio de la libertad, sino que ha retrocedido y se hunde cada vez más en la barbarie. Todo lo contrario a lo que Kant promovía, a saber; promover que cada individuo se tome la libertad de pensar por sí mismo, haciendo uso de su razón tanto en el ámbito privado como en el público7. Horkheimer, concretamente en su Crítica de la razón instrumental8, nos dice que la enfermedad de la razón radica en su origen, en el afán de dominar a la naturaleza. Es decir, la Ilustración (Aufklärung) nace bajo el signo del dominio. Si el programa de Ilustración era “Liberar a los hombres y convertirlos en señores”9, los hombres acaban esclavos frente una razón instrumental que reduce todo a sustrato de dominio (Desencantamiento del mundo) Por eso, Horkheimer, al igual que Fromm, ésta sociedad moderna que se sustenta en el proyecto de Ilustración, es un proceso de alienación por el predominio de la lógica discursiva y el cálculo, “La unión feliz que tiene en mente entre el entendimiento humano y la naturaleza de las cosas es patriarcal: el intelecto que vence a la superstición debe dominar sobre la naturaleza desencantada”, nos dicen Adorno y Horkheimer10.

Enajenación

La enajenación es un concepto clave en el pensamiento de Erich Fromm, pues va a conectar sus consideraciones acerca de la sociedad moderna con su concepto de hombre, su propuesta alternativa de sociedad y mostrará las influencias teóricas de donde parte.

Las influencias teóricas de donde parte Fromm son Hegel y Marx, aunque este último considera que Hegel habló de la enajenación en un sentido idealista y abstracto y mientras él, Marx, la refirió al hombre y sus diversas actividades en el contexto histórico concreto del capitalismo.

La enajenación para Fromm es “la enfermedad del siglo” XX en la que él vivió, pero consideramos que también lo es de este siglo XXI que está transcurriendo. Es un estado de consciencia, de ánimo que padece el hombre y que tiene que ver con la forma en que el ser humano se relaciona con las cosas y los demás hombres a través de sus capacidades y potencialidades, “…el hombre experimenta sus propias capacidades como mercancías enajenadas de él, porque lo que importa no es su autorrealización en el proceso de hacer uso de ellas…Tanto sus poderes como lo que estos crean se vuelven algo ajeno, diferente a él.”11

Trataremos de explicarlo, un ser humano se planta ante un pedazo de madera o cualquier otro objeto, para satisfacer una necesidad, pero no lo consume de forma inmediata sino que puede empezar a darle una forma determinada según las habilidades que posea, según su imaginación y su creatividad, cuando ese objeto está terminado y transformado, concreta o materializa estas capacidades y puede contemplarlas, siente satisfacción de poder realizarlo, se reconoce en él y logra un autoconocimiento, al seguir ejerciendo estas habilidades, su creatividad alcanza un virtuosismo al mejorar sus creaciones y obtiene el reconocimiento de los otros hombres. Esto pasa de manera fehaciente en el arte, pero también en cualquier otra actividad como cocinar, o manejar un instrumento, jugar un deporte, realizar un descubrimiento o elaborar una teoría, etc.

Sin embargo, esta relación del hombre con las cosas que están en el mundo no ha sido así de satisfactoria y plena, ya que en los diversos tipos de sociedades en que ha vivido el hombre solo son algunos los que lo logran. Pero específicamente en la sociedad industrial burocrática ninguno lo hace, ni el obrero, ni el gerente, ni el dueño de la empresa, pues todos ellos no se hallan en una relación directa entre sí, ni con el objeto que se está produciendo. Por esa razón, el proceso productivo se transforma en un proceso impersonal, que no les permite identificar que detrás de las cosa están las personas, es decir, los seres humanos.

Por un lado, los obreros no reconocen las capacidades que poseen en la parte del objeto que están produciendo, además con el salario que obtienen al vender su fuerza de trabajo, no pueden adquirir y consumir algunos de estos productos que ellos han fabricado, los cuales adquieren autonomía y se enfrentan a ellos, así que el trabajador “no sólo ha vendido su trabajo, sino también su personalidad (sus sonrisas, sus gustos e incluso sus amistades) Han traicionado su integridad”12, por ello el trabajo pierde sentido, se vuelve una dura carga y una mera rutina.

Por el otro, el gerente o administrador puede que su salario y nivel de vida le permitan otro tipo de consumo, pero las relaciones con los demás hombres en el proceso productivo, no son relaciones de compañerismo en el que discuten el siguiente paso a dar, sino son relaciones de poder en donde sólo señala instrucciones y espera el acatamiento de sus ordenes, por eso, todas las teorías motivacionales que hablan de ser parte de la empresa y ponerse la camiseta, son huecas en tanto no toman en cuenta las necesidades tanto materiales como afectivas de los trabajadores.

En el caso del dueño de la empresa, lo que motiva su trabajo es la obtención de ganancias, el proceso de acumular riqueza y no la satisfacción de necesidades de sus semejantes, así que cuando estas ganancias están en peligro no le importa despedir a los obreros, pues parece que sólo toma o dispone medidas administrativas que no van afectar a familias enteras y sus procesos de vida, resumiendo lo dicho, todos están en un proceso de cosificación, todos son cosas.

Lo que sólo se aplicaba a los procesos productivos, se ha extendido actualmente a todos los seres humanos, pues antes parecía que los intelectuales, investigadores, docentes podían distanciarse de ello, pero en tanto cuanto el proceso de generación de conocimiento se ha convertido en un proceso productivo, el conocimiento también es una mercancía más, por eso, ya no hay tal separación, en ese sentido, los que participamos en estas actividades nos hemos cosificado.

La enajenación produce hastío, aburrimiento, tedio e indiferencia, estados de ánimo generalizados en la sociedad moderna, “La despersonalización, la vacuidad, la falta de sentido de la vida, la automatización del individuo dan por resultado una creciente insatisfacción”13, que no pueden desaparecer ni en el tiempo libre o tiempo de ocio, pues cuando nos situamos en el descanso lo concebimos como inactividad total o como una vorágine de sensaciones y emociones que no permitan el aburrimiento.

Aunque Fromm lo refiere específicamente a los jóvenes, consideramos que se ha extendido también en las demás personas, “… intelectualmente y sentimentalmente, viven al día. Satisfacen cualquier deseo inmediatamente, tienen poca paciencia para aprender, no soportan fácilmente las decepciones y no tienen un centro interior, no tienen sentido de identidad…se cree que el esperar más diversiones será el único incentivo que les compense de su aburrimiento del trabajo…que se compensa sólo superficialmente variando sin cesar los estímulos.”14

Cuando se considera tan importante el fenómeno de la enajenación como lo hizo Fromm, se está asumiendo una postura crítica ante la sociedad moderna que la produce, pero esto no sólo lo vió Fromm sino también muchos artistas y teóricos tanto del siglo XIX como del XX; Kafka, Freud, Nietzsche, Simmel, Max Weber, Baudelaire, Arendt, Heidegger, Benjamin, Adorno, Horkheimer, Lukács, etc. En sus obras pretenden mostrar las contradicciones de dicha sociedad para poder ser conscientes de ella y buscar los medios para superarla. Otro ejemplo claro es el gran filme de Chaplin en Tiempos modernos, en él, hay una escena específicamente que nos muestra visualmente como Charlotte es apresado por la máquina convirtiéndose en un engranaje de la misma o cuando Saramago en su obra La Caverna nos revela como la sociedad va acabando o destruyendo a los artesanos sin ver que al perder importancia la artesanía se acaba con los hombres que se dedican a estas actividades y, que en el caso del personaje además de viejo, también es suprimible en la sociedad capitalista en cuanto deja de ser eficiente y útil para el proceso productivo. Al respecto nos dice Fromm:

La orientación mercantil se desarrolló como una orientación predominante únicamente en la Era Moderna…la orientación del carácter que está arraigada en el experimentarse a uno mismo como mercancía.”15

Es así que a través de esta orientación el hombre trata de adaptarse a la sociedad en que vive, una sociedad que le demanda ciertas actitudes y comportamientos para encajar en ella, así “la envoltura, la etiqueta y la marca se han vuelto importantes, tanto en las personas como en las mercancías”16, no importa que le provoque insatisfacción y angustia.

Las actitudes que requiere la sociedad moderna son aquellas que pueden venderse y por las cuales alcanzar el éxito, la disposición a trabajar en grupo, ser eficiente, inspirar confianza, agradar a través de una “buena” presencia, las cuales se extienden a todos los seres humanos que terminan con la individualidad y provocan la indiferencia y la intercambiabilidad, generando así un hombre masa.

Lo más grave de la cosificación humana y la indiferencia es que puede conducir a formas de violencia como el amor por la muerte (necrofilia), la simbiosis incestuosa y el narcisismo maligno que constituyen el síndrome de decadencia de la sociedad moderna y, que nos ha llevado a los seres humanos a la siguiente disyuntiva, la extinción de la especie humana o la transformación de la sociedad.

Fromm con el espíritu moderno que le caracteriza, que no ingenuidad, nos propone un nuevo tipo de sociedad que llama el industrialismo humanista y tiene como marco de orientación al humanismo real. Expliquemos en qué consiste.

Industrialismo humanista

Por el grado de desarrollo que ha alcanzado la técnica, la ciencia y la industria, según Fromm, estamos en posibilidades de transformar a la sociedad para que alcance el bienestar económico para todos los seres humanos y países de la tierra, siempre que éste no sea planteado como fin en sí mismo sino como medio; el fin debe ser el hombre, el desarrollo pleno de todas sus facultades que posibilite personas sanas y maduras y que nos aleje del peligro de nuestra autodestrucción.

(…) se cumplen todas las condiciones, se cumplen las condiciones materiales para que la mesa esté puesta para todos y no sea apartada de ella ningún grupo del género humano (…) se cumplen las condiciones de que el fin vuelva a ser el desarrollo de un hombre maduro creador, amante y razonable.17

El industrialismo humanista organizaría la producción bajo otros criterios como la descentralización, es decir, la administración y la dirección de la producción no puede concentrarse en unas cuantas manos y sí en cambio hacer que participen los trabajadores en el interior de las fábricas, pero también a nivel social, asumiendo un carácter autogestivo, de tal forma que se participe en los asuntos públicos y se vaya superando la separación entre el hombre y los objetos de trabajo, así como la separación u aislamiento en los centros de trabajo y los medios urbanos, con estas medidas se superaría la impotencia y la enajenación.

Para que esto sea posible Fromm señala tres condiciones previas; “la primera condición es hacernos conscientes, “… significa despertar a algo que hemos sentido o presentido, sin pensarlo, creyendo no obstante que siempre lo hemos sabido.”18 Además esta consciencia debe ser sistémica, tratando de abarcar todos los aspectos; el económico, político, social y cultural, reconociendo que cada uno de ellos influye en el funcionamiento de todos los demás y de sí mismo. La segunda condición es la búsqueda de alternativas, “posibilidades reales que no son ni lo viejo ni lo ficticiamente contrario,”19 cuya finalidad sea el pleno desarrollo de las facultades humanas. La tercera condición es la reformulación de un nuevo humanismo, que retome la tradición de la cultura occidental, que abreve sobre la tradición del humanismo y tomando en cuenta las circunstancias y conocimientos presentes para elaborar el humanismo que necesita la humanidad en los tiempos actuales.

Erich Fromm siendo consecuente con esas ideas participó en movimientos políticos y propuso la organización de un movimiento humanista alternativo en el que ya no terminó su participación por cuestiones de salud.

Después de haber desarrollado todos estos conceptos, consideramos que la categoría que está en el centro del pensamiento de Erich Fromm es la del de hombre, por lo que consideramos necesario exponerlo y hacer unos señalamientos al respecto.

El Hombre

El concepto de hombre que tiene Fromm toma en cuenta aspectos biológicos, psicológicos, sociológicos y filosóficos. En ese sentido, afirma Fromm que el hombre es un animal con una debilidad biológica, ya que cuenta con una regulación instintiva, frágil, siendo una de las causas que provoca procesos de desarrollo, ya que el ser humano va a buscar los medios de superación de esta debilidad para sobrevivir como especie. “Es parte de la naturaleza, sujeto a sus leyes físicas e incapaz de modificarla y sin embargo trasciende el resto de la naturaleza”.20

Psicológicamente el carácter del ser humano es el medio por el cual se relaciona con el mundo y con los otros seres humanos, la forma de canalización de la energía en los proceso de asimilación y socialización “…el sistema caracterológico como el sustituto humano del aparato instintivo del animal…es también la base para su ajuste en la sociedad,”21 se forma básicamente de las experiencias vitales del hombre con su medio y su cultura, además de su temperamento y la constitución física.

Es importante señalar que para Fromm el carácter y la personalidad de un ser humano no sólo es, por decirlo así, producto de sus traumas o experiencias negativas, de su energía sexual y la canalización que haga de ella, sino que también debe tomarse en cuenta los factores sociales que van a influir en la manera como el individuo se relaciona con las cosas y con los otros seres humanos con los cuales convive, su manera de ser y estar en el mundo.

Debe mencionarse que la importancia del estudio de la correlación entre la orientación caracterológica y la estructura social no estriba únicamente en que nos ayude a comprender algunas de las causa más significativas de la formación del carácter, sino también en el hecho de que las orientaciones específicas(…) representan poderosas fuerzas emotivas cuyo modo de obrar debemos conocer a fin de comprender el funcionamiento de la sociedad (…) La personalidad total del individuo término medio es modelada por el modo en que se relacionan los individuos entre sí, y está determinada por la estructura socioeconómica y política de la sociedad, a tal grado que del análisis de un individuo puede deducirse, en principio, la totalidad de la estructura social en que vive”.22

Desde lo filosófico, Fromm afirma que la esencia del ser humano es la contradicción, lo que lo que lo hace ser son las contradicciones. Pero antes de exponer porque es un ser de contradicciones, hay que aclarar el significado otorgado por Fromm al concepto de esencia.

Fromm asevera que cuando se plantea la pregunta ¿el hombre tiene o es una esencia?, hay dos posibles respuestas; una, los que afirman que no tiene esencia y es un ser natural, físico etc. a esta postura se le llama relativismo antropológico; hay otros que sostienen que sí tiene una esencia, entonces la discusión gira en determinar cuál es esa esencia. Pero el concepto de esencia presenta un problema, nos remite a la connotación aristotélica del mismo; la esencia de un objeto se define como lo que hace ser al objeto lo que es, indicaría que esa esencia tiene un carácter permanente, no se modifica a través del tiempo sino no sería tal, en el caso del hombre entonces, su esencia lo haría mantenerse así a través del tiempo, su esencia sería inmutable y su desarrollo sólo consistiría en el despliegue de sus potencialidades que ya estaban ahí de antemano, asumiendo así un carácter determinista.

Esta manera de concebir la esencia humana, choca con los conocimientos científicos que brindan la psicología, la biología, la sociología entre otras ciencias e implica una visión anti -evolucionista y anti histórica que Fromm no está dispuesto a aceptar, por eso hace el siguiente señalamiento. “Creo que puede resolverse el dilema definiendo la esencia del hombre no como una cualidad o una sustancia dada, sino como una contradicción inherente a la existencia humana.”23

Ahora bien, las contradicciones que atraviesan al ser humano son de carácter biológico, existencial e histórico y da lugar a la peculiaridad humana, que es la de enfrentar las contradicciones buscando los medios para resolverlas. La primera contradicción se da entre su naturaleza animal instintiva y su razón, el aspecto instintivo, aunque frágil lo ata a la naturaleza y la razón lo aleja de ella, le da la posibilidad de trascenderla, asimismo hay aspectos naturales como las enfermedades que a través del conocimiento pueden ser resueltas, pero otras como la vejez y la muerte son hechos que no se puede modificar, pero si tratar de conocer y comprender. “…El hombre es un animal, pero su equipo de instintos, en comparación con el de todos los animales, es incompleto e insuficiente para asegurarle la supervivencia a menos que produzca los medios para satisfacer las necesidades materiales, cree el lenguaje y herramientas.”24

Las contradicciones existenciales se dan entre la mente – cuerpo por un lado, por otro, entre vida - muerte. “Tiene conocimiento de sí mismo, de su pasado y de su futuro que es la muerte; de su pequeñez e impotencia: conoce a los otros como otros. El hombre…es por primera vez consciente de sí mismo.”25

Al ser consciente de su finitud, de su fragilidad, entra en desarmonía con la naturaleza y consigo mismo, lo que le provoca angustia, soledad, desamparo, incertidumbre, por lo que busca incesantemente restaurar esa unidad, esa armonía. La razón del ser humano le posibilita conocer tanto a la naturaleza que le rodea como a sí mismo, tratar de buscar respuestas a esos sentimientos de fragilidad, soledad y finitud, preguntarse por quién es y cuál es su sentido de vivir, todos estos sentimientos e inseguridades son típicamente humanos y no sólo pueden ser respondidos por el conocimiento científico sino también por la religión, la filosofía y el arte.

Las dicotomías existenciales a diferencia de las naturales sí pueden ser resueltas por el hombre, que va buscando los medios para hacerlo y aparecen otras que le plantearan nuevos retos:

(…) él también sabe más o menos claramente que no puede recuperarse el paraíso perdido, que está condenado a vivir con inseguridad y riesgos, que tiene que atenerse a sus propios esfuerzos y que sólo el pleno desarrollo de sus facultades puede darle un mínimo de fuerza e intrepidez. Así, se ve escindido entre dos tendencias desde el momento mismo de nacer: una para salir a la luz, y otra, para volver al seno materno; una para la aventura y otra para la seguridad; una para el riesgo de la independencia y otra para la protección de la dependencia.26

Las contradicciones históricas son aquellas antinomias que han surgido en la historia de la humanidad, que tienen que ver con problemas de pobreza, injusticia, democracia, respeto a los derechos humanos etc., las cuales surgen o se agudizan a partir de las formas de organización social, política, económica que ha adoptado a lo largo de este devenir y que al ser creados por el hombre pueden ser resueltas por él mismo, aunque se enfrente a intereses económicos y políticos que se lo impiden, desde ahí se interesan por mostrar que son inevitables y, por tanto, no queda más que su aceptación e inevitabilidad.

El hombre es un ser de contradicciones, que se mueve permanentemente en ellas, que busca superarlas para enfrentarse a otras en un proceso ininterrumpido y son estas contradicciones las que dan origen al proceso de desarrollo humano, a la posibilidad de sobrevivencia o de nuestra desaparición, problema que no sólo estaba presente en el tiempo que vivió Fromm, una preocupación fundamental para él, sino también en el tiempo que habitamos.

El hombre es capaz de buscar soluciones a este cúmulo de dicotomías que enfrenta, ya que cuenta con tres cualidades peculiares que se lo posibilitan: la razón, el amor y el trabajo productivo. La razón le posibilita al hombre poder conocer su entorno y así mismo, “Su poder de razonar lo faculta para atravesar la superficie y alcanzar la esencia de su objeto al relacionarse activamente con él.”27 Pero también para atravesar el muro que lo separa de las otras personas y para comprenderlas. Aunque Fromm no se queda ahí, nos habla de un amor más general, el amor a la vida, biofília y la orientación de crecimiento de la que provee al hombre.

Hay un concepto que también me llama la atención y es el de desarrollo, ¿qué plantea Fromm acerca de él?

Coincide con los griegos en considerarlo como el auto despliegue de potencialidades o facultades, que están ya ahí como encapsuladas en el ser humano y sólo falta que se expandan, siendo muy determinista, pues esas facultades se auto desplegarán aun sin la intervención de la voluntad humana, como el cumplimiento de un destino, así como está expresado en las tragedias griegas.

Nos preguntamos si el desarrollo en el ámbito social es igual al progreso, cuando una sociedad alcanza mayor grado de producción, salud, alimentación y educación, ¿alcanza el desarrollo?, ¿se da éste en un sentido lineal o puede ser multidireccional? Sin tener muy claro el problema, ni las respuestas, alcanzamos a comprender que Fromm en torno al desarrollo plantea las siguientes cuestiones.

El desarrollo biológico es un proceso que va de la concepción a la muerte, en este proceso se da vida a lo que está potencialmente en dos células, es un hecho físico que avanza por sí mismo. El desarrollo del yo, de la consciencia y las emociones no es automático, sino que tiene que ver con procesos que se tiene que conocer y cuidar, en la que se puede dar la intervención de la voluntad y la libertad, pero donde no hay un sólo sentido sino que se puede dar las regresiones según sean el tipo de las orientaciones que predominen, esto vale también para el desarrollo social, no sólo consiste en tomar medidas económicas sin considerar los aspectos de salud, culturales y educativos que tomen en cuenta a los individuos porque si no pueden dar lugar a etapas de estancamiento o retroceso social.

Para terminar esta parte del trabajo consideramos que la teoría de Fromm es una síntesis de teorías importantes del siglo XIX, ya que toma en cuenta el aspecto psicológico de la teoría psicoanalítica. La influencia de Marx, le posibilitó tomar lo económico sin caer en determinismos y, por último, su conocimiento de la tradición filosófica occidental, le permitió una comprensión acerca de la naturaleza humana, además de ser un intelectual critico de la sociedad en que vivió y comprometido con su transformación.

La Modernidad y la relación con la ideas de Fromm

Acercarnos conceptualmente a la llamada modernidad, definir y entender su esencia e historicidad es apelar al deseo de querer comprender lo que es y ha sido. Sin embrago, Octavio Paz nos ha mostrado la dificultad de acercarnos a ella, no sólo en el aspecto conceptual sino también en el epocal, cuando afirma en su Discurso de Estocolmo de 1990:

Perseguimos a la modernidad en sus incesantes metamorfosis y nunca logramos asirla (…) Es el instante ese pájaro que está en todas partes y en ninguna. Queremos asirlo vivo pero abre las alas y se desvanece, vuelto un puñado de sílabas.28

Parecería que las palabras de Paz tienen un espíritu desalentador para quien intente una comprensión rigurosa de la modernidad. No obstante, quedarnos con esta afirmación no nos conduciría a ningún lado.

Es así, que la dificultad radicaría, más bien, en ver desde qué perspectiva analizarla, y bajo qué rejillas de análisis poder abordarla. Podríamos considerar a la modernidad como un fenómeno que pretendió ser global y cuyos aspectos pueden delimitarse en los grandes campos del saber. Es decir, tratar de mostrar que ella es una conciencia (moral y estética) nacida en la cultura europea, y que posee una tradición en la historia de Occidente, además de que funciona como un modo crítico, construido poco a poco, del que es posible establecer ciertas constantes. Los acercamientos a la modernidad se han realizado mediante metodologías y disciplinas diversas. Por ejemplo, Baudelaire enuncia una estética de la modernidad; Marx, Weber o Simmel proponen una sociología; Hegel o Nietzsche una filosofía; Freud una antropología y Benjamin una (pre) historia. Esta categorización muestra la gran fragilidad o fuerza del concepto, además de mostrar la necesidad de abordar su análisis interdisciplinariamente.

Reconociendo lo anterior, podemos decir lo siguiente. Moderno por su raíz latina modernus, aparecida a finales del siglo V d. C., es la primera acepción del concepto29 y designa el paso de la antigüedad romana al mundo cristiano, es decir, al desmoronamiento del Imperio romano. El concepto modernus deriva de modo, que significa recientemente, justo ahora, y en su origen exacto, formado a partir de modus, medida. La raíz indoeuropea med indica la medida en el sentido de evaluación (medir) o de medio. En este sentido, la dimensión axiológica coexiste con el enfoque cronológico, doble aspecto que acompañará a la noción de modernidad en todos sus avatares y discusiones. Modernus supone entonces una periodicidad y significa actual en oposición a los primeros tiempos de la iglesia, a la civilización romana y al imperio Carolingio. Por ejemplo, es moderno escribir nuestro trabajo con computadora y dejará de serlo cuando se invente otro artefacto que nos facilite la tarea, Sócrates era moderno en relación a los presocráticos y es antiguo en relación a Descartes, así sucesivamente. Revisemos algunas definiciones más cercanas de la modernidad.

Alberto Constante reconoce lo dicho anteriormente, pero que agrega que el termino apareció constantemente a partir del siglo XVII y XVIII y designaba a todo lo opuesto a lo antiguo. “De manera que en la segunda mitad del siglo XVII se produce la querella30 entre los antiguos y modernos en la que se perfila lo que hoy entendemos por moderno.”31

Pero el ser humano no sólo vive el día a día, no es moderno, sino que ese vivir va acompañado de visiones del mundo o como lo dijera Erich Fromm, marcos de orientación que lo ayudan en sus decisiones cotidianas, a esos sistemas de orientación del hombre que vive en el mundo actual se le llama modernidad. Esto por referirlo a un sentido común, pero cuando se revisa a diferentes autores que se ocupan del tema, tenemos que el concepto de modernidad se vuelve polisémico y complejo. Enumeraremos algunas de estas definiciones.

la modernidad es un mundo de representaciones, que desde la lucha de la razón ordenadora, refundó valores y certezas. Estableció paradigmas, para la acción y la reflexión, para la crítica y la utopía.”32

experiencia vital- la experiencia del tiempo y del espacio- de uno y de los demás, de las posibilidades y los peligros de la vida que comparten hoy los hombres y mujeres de todo el mundo de hoy.”33

La modernidad, la idea de progreso lineal e indefinido, la productividad racionalista, la concepción positivista, la tendencia etnocentrista y colonial a imponer el modelo de verdad, bondad y belleza propio de occidente como el modelo superior y la concepción homogénea de desarrollo humano.34

Modernidad época histórica en donde “…se produce la separación absoluta del mundo religioso y del mundo secular quedando esta último entregado al mero conocimiento y querer de los hombres.”35

Modernidad…ámbito económico…aparato productivo basado en el mercado…capitalismo.36

Modernidad “es la época en la que el hecho de ser moderno viene a ser un valor determinante…esta consideración <eulógica>, elogiosa del ser moderno es lo que a mi parecer caracteriza toda la cultura moderna.37

Modernidad señala a un conjunto de formas simbólicas que se encarnan en Europa a partir del Renacimiento…abarca desde el siglo XV hasta finales del siglo XIX…dos momentos precipuos: el Renacimiento…y la Ilustración…el valor de la razón constituye una referencia al progreso, tradición y progreso inyectan brio a la modernidad.38

Modernidad (…) entendida como consciencia crítica del tiempo humano.39

Así pues, revisando estas definiciones se puede ver que están en relación con el enfoque desde que se estudia, puede ser el económico y entonces se centrará en la producción capitalista como hace Marx, puede ser filosófico y entonces se le entenderá desde las visiones del mundo, Fullat etc. o desde la historia, se hará referencia a hechos históricos que se ubican desde el siglo XV hasta el siglo XIX.

Asimismo se puede hablar de las dimensiones de la modernidad, o sea las diferentes prácticas humanas en las que se concreta, que serían: la artística (la que se da en la literatura, arquitectura, teatro, entre otras) la cultural, económica, la histórica y la filosófica. También se puede observar que en estas definiciones aparecen ciertas ideas centrales en las que gira la modernidad como: individuo, razón, sujeto, progreso.

El ser humano es un individuo, que es diferente a como se concebía en la antigüedad o en la edad media; en la antigüedad el ser humano es una parte del mundo, el cosmos es “un todo ordenado, en una acción viva, en la cual y por la cual cada cosa alcanza su posición y su sentido.”40 En la Edad Media, todas las cosas eran miradas desde Dios, el hombre es concebido como su creación, constituido de naturaleza corpórea y espiritual, dotado de libre albedrio.

El ser humano moderno es un individuo dotado de razón y, por lo tanto capaz de conocer lo que le rodea; naturaleza, sociedad y así mismo. El hombre a través de la razón puede llegar al establecimiento de la verdad, logrando un conocimiento universal y, con ello el desarrollo de la ciencia. Es un sujeto cognoscente, entonces es un sujeto que puede controlar y dominar la naturaleza a través de la ciencia y la tecnología. Un sujeto histórico, pues puede proponer y construir una sociedad con una organización que satisfaga los problemas de justicia, pobreza y desigualdad. Un sujeto creador a través de obras de arte que le humanizan en un proceso de desarrollo constante que no tiene límites y que se denomina progreso.

Historiográficamente, hay divergencia de opiniones, pues también vendrá determinado por lo que consideran es la modernidad. Así tenemos que si los autores le atribuyen más importancia a la visión de ser humano, ubicarán su surgimiento en el Renacimiento. Si el énfasis los sitúan en la racionalidad, entonces ubican su surgimiento en la filosofía de Descartes donde aparece el sujeto cognoscente o en la filosofía de Kant, la cual trata de fundamentar la posibilidad del conocimiento. El acento puede recaer en el progreso y la liberación, entonces la etapa de surgimiento de la modernidad será la Ilustración, el siglo de las luces. Pero si lo que se considera importante es la separación del pensamiento religioso y la valoración de un pensar por sí mismo, por las capacidades propias, entonces será importante el movimiento de Reforma protestante.

Lo cierto es que la modernidad le da nombre a una época, cerrada sobre sí misma (Hegel), un espíritu (Zeisgeist), el espíritu del tiempo moderno. Una época que constituye una idea de ciencia, de arte, de la moral, el derecho, de las costumbres, de la religión, una imagen del mundo (Heidegger) que manifiesta una unidad espiritual.

Hasta aquí la exposición de conceptos que nos muestran la complejidad de la temática y ahora establezcamos las relaciones entre estas ideas y las de Fromm.

Acerca de Fromm

Se puede decir que por sus datos biográficos, Erich Fromm fue un hombre del siglo XX, que vivió las dos guerras mundiales, en la primera guerra mundial era un jovencito y en la segunda, vivió la experiencia del holocausto y del exilio radicando en Estados Unidos, posteriormente en México y, por último en Suiza.

Sus influencias teóricas, tienen una sólida formación filosófica, pues tiene el grado de Doctor en la disciplina, lo que muestra en el manejo del pensamiento filosófico de Spinoza por ejemplo, en el de Eckhart, Hegel y otros filósofos. Además es conocedor profundo de la obra de Marx y pertenece a la escuela de Frankfurt41 donde participan Horkheimer, Adorno, Marcuse quienes posteriormente en sus obras como Dialéctica de la Ilustración o El Hombre Unidimensional, harán una fuerte crítica al capitalismo en las condiciones del siglo XX, a las banderas enarboladas por la Ilustración y a la modernidad en específico, pero también una crítica al régimen de Stalin al cual identifica como un sistema totalitario como el de Hitler y un falseamiento de las ideas marxistas y socialistas en general.

Su conocimiento del psicoanálisis hace que su crítica al capitalismo adquiera profundidad, ya que va a comprender no solo los mecanismos económicos, sino las orientaciones de conducta y actitudes del individuo en la sociedad, aquí también hace una crítica constante a Freud y dice “nunca me sentí satisfecho de verme clasificado como perteneciente a una “escuela” nueva de psicoanálisis, llámese “escuela cultural o “neofreudismo.”42

Consideramos que cuando Fromm habla de hombre, ser humano se está refiriendo al concepto de individuo de la modernidad, que se refiere a sus características de racionalidad que le permiten conocimiento, control y dominio de su entorno, pero no se queda ahí, sino también habla de las orientaciones de carácter que presenta el individuo, donde juega un papel importante la teoría del inconsciente. Toma en cuenta la teoría de la líbido y de los instintos de vida y muerte que aparecen en el hombre y de los que habla Freud. Es un concepto de individuo con mayor profundidad, pues sintetiza las corrientes de pensamiento que empezaron a cuestionar a la modernidad y que Ricoeur llamó maestros de la sospecha, pues ponen de manifiesto las inconsistencias de considerar al individuo solo como un sujeto racional, sin tomar en cuenta factores como lo económico y lo inconsciente.

Marshall Berman afirma que Fromm presenta el espíritu de un moderno que se da cuenta que el hombre y la sociedad43 se van desarrollando como procesos contradictorios y dicotómicos permanentes, ya que la resolución de las contradicciones existentes dan lugar a nuevas y así sucesivamente.

Fromm es un humanista moderno, que va desarrollando muy claramente los supuestos de la modernidad; el hombre como individuo, hombre racional, pero además afectivo, emocional, un hombre cognoscente que puede conocer a la realidad y transformarlo con base en ese conocimiento, por lo tanto es un sujeto que es responsable de sí mismo, de sus semejantes y de su entorno, que critica y aspira a transformar a la modernidad de su tiempo, por medio de un humanismo real que toma en cuenta la tradición humanista. Por eso nuestro pensador es un humanista que le interesa ante todo la preservación de lo humano para su desarrollo y plena autorrealización. Así mismo, estas capacidades de autorrealización estás limitadas por el hecho físico de su muerte y, por tanto, por mucho que lo intente, sus capacidades sólo se realizarán parcialmente y nunca como totalidad, lo cual solo se puede dar a nivel de la especie humana, kantianamente hablando.

En la relación hombre – sociedad, el hombre no puede quedar subordinado al Estado, porque es una muestra de simbiosis y de idolatría, es decir, orientaciones de socialización improductiva o regresiva y que en todos caso el hombre debe pugnar por su independencia, autonomía que le permitan un desarrollo pleno de sus capacidades que no están determinadas de antemano, sino de su libertad y decisiones propias considera Fromm.

Ahora, ya se sabe que se pudieron superar los regímenes totalitarios, que ya no es eminente una guerra nuclear como en los años sesenta del siglo pasado como consecuencia de la guerra fría, pero no por ello dejamos de estar en peligro de desaparecer del planeta tierra, ahora por crisis económicas que afectan a todos los países del mundo, ya que vivimos en una interconexión más profunda (globalización), por la desigualdad entre países desarrollados y subdesarrollados, pero también por el deterioro ecológico que nos lleva a problemas como el cambio climático que también ponen en peligro la existencia de la humanidad. Es así que el pensamiento de Fromm debe de considerarse o tomarse en cuenta, ya que explica algunos de los problemas que nos acosan en la etapa de la globalización, que aunque no le tocó vivir, ya intuía en algunos rasgos más destructivos como los grados de violencia, la indiferencia, la vacuidad, etc. Algo también nos decía Walter Benjamin por el tiempo de entreguerras, “Hay que cortar la mecha prendida antes de que la chispa alcance la dinamita.” Fromm entonces es una conciencia crítica de su presente, una conciencia que hace saltar el continuum de la historia.

Conclusiones

De todo lo expuesto, podemos afirmar las siguientes conclusiones:

La teoría de Fromm es una síntesis de teorías importantes del siglo XIX, ya que toma en cuenta en el aspecto psicológico la teoría psicoanalítica, aunque formulándole fuertes críticas a Freud, en su manera de entender al hombre va a considerar la teoría del inconsciente y todo lo que implica. También una gran influencia de Marx, influencia que le posibilitó tomar en cuenta lo económico sin caer en determinismos, por último, su conocimiento de la tradición filosófica occidental, que le permitió una comprensión acerca de la naturaleza humana, además de ser un intelectual critico de la sociedad en que vivió y comprometido con su cambio.

Fromm es un humanista moderno, que va desarrollando muy claramente los supuestos de la modernidad; el hombre como individuo, hombre racional, pero además afectivo, emocional, un hombre cognoscente que puede conocer a la realidad y transformarlo con base en ese conocimiento, por lo tanto, es un sujeto que es responsable de sí mismo, de sus semejantes y de su entorno, que critica y aspira a transformar a la modernidad como se presentaba en su tiempo, por medio de un humanismo real que tome en cuenta la tradición humanista. Por ello, es un humanista que le interesa ante todo la preservación de lo humano para su desarrollo y plena autorrealización.

El pensamiento de Fromm debe de considerarse o tomarse en cuenta, ya que explica algunos de los problemas que nos acosan en la etapa de la globalización, intuye algunos de sus rasgos más destructivos como los grados de violencia, la indiferencia, la vacuidad, la necrofilia como procesos de deshumanización que nos agobian. Eric Fromm es un intelectual que nunca se refirió concretamente a la modernidad, pero si es un espíritu moderno con una preocupación básica por la humanidad, dándose cuenta de los peligros de la sociedad moderna. Consideramos, debe valorarse su preocupación y leerlo sin los prejuicios de los partidarios del psicoanálisis, ni de los partidarios del marxismo sino como un intelectual preocupado y comprometido con su tiempo y, seguramente por las consecuencias que se manifiestan en el nuestro. /



Dra. María del Rocío Lucero Muñoz
Dr. José Antonio Mateos Castro
Universidad Autónoma de Tlaxcala, México




Fecha de recepción: 30 de mayo de 2015

Fecha de aprobación 6 de septiembre de 2015


Referencia
Como Citar este Artículo:

LUCERO MUÑOZ, María del Rocío y MATEOS CASTRO, José Antonio,
Erich Fromm: Teoría de la personalidad, industrialismo humanista y su relación con la categoría de 'modernidad'.”, En Revista Observaciones Filosóficas Nº 21 – 2015 .



1 El presente trabajo se enmarca en el proyecto "Crisis y paradojas de la razón moderna" y ha sido desarrollado por los Profesores investigadores – Dra. María del Rocío Lucero Muñoz y Dr. José Antonio Mateos Castro– de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, integrantes del cuerpo académico de filosofía (CA-UATLX -219).

2 No podemos ubicar a Fromm expresamente como participante en la polémica modernidad posmodernidad que se da a partir de la década de los años 90 del siglo XX, después de la caída del muro de Berlín, la caída de los países socialistas y el establecimiento de la globalización como sistema económico mundial, ante lo cual algunos autores como Fukuyama afirman que hemos llegado a la sociedad que nos dará desarrollo económico, democracia y, por tanto se ha llegado al final de la historia. Cfr. Fukuyama, Francis, El fin de la historia y el último hombre, México, Planeta, 1992; otros como Lyotard afirman que la modernidad nunca cumplió con las banderas que enarboló: la igualdad, libertad y fraternidad de la humanidad, y que estas demandas sólo eran proyectos o relatos legitimadores de una sociedad capitalista y sus intereses, por lo que la modernidad quedó superada y ahora vivimos en una sociedad posmoderna, donde debemos considerar las diferencias del ser humano, las diferencias de su cultura y de sus anhelos, para que todos los seres humanos tengan la posibilidad de desenvolverse, dando paso a una humanidad diversa y plural. Cfr. Lyotard, Francois Jean, La condición posmoderna, México, rei, 1990 y La posmodernidad explicada a los niños, España, Gedisa, 1992.

3 Fromm, Erich, El humanismo como utopía real. México, Paidós, 1998, p. 22.

4 Heidegger, Martin. Caminos del bosque, Madrid, Alianza, 2008, pp. 72 – 73.

5 Fromm, Erich, El humanismo…p. 23.

6 Ibid., p. 58.

7 Cfr. Kant, Immanuel, et. al., ¿Qué es la Ilustración?, Madrid, Tecnos, 2007.

8 Horkheimer, Max, Crítica de la razón instrumental, Madrid, Trotta, 2002.

9 Horkheimer, Max, Theodor Adorno, Dialéctica de la Ilustración, Madrid, Trotta, 2001, p. 59.
En este texto, los autores sostienen que el “El mito es ya Ilustración”, y la “Ilustración recae en mitología”. Históricamente dichas afirmaciones se verifican en los excursos “Odiseo o mito e Ilustración” y en “Juliette, o Ilustración moral.” El mito es un relato construido por los hombres para interpretar la realidad y precede al pensamiento lógico racional de la filosofía. Sin embargo, el poema épico de Homero se manifiesta como un producto de la razón ordenadora, que destruye al mito en virtud del orden racional en el cual lo refleja. Para Adorno, poema épico y mito tienen en común el dominio y la explotación. Es decir, que en el mito ya hay un momento de Ilustración, se da entonces el primer momento donde se da la aspiración al dominio de la naturaleza y al control racional. (pp. 97 – 163)

10 Ibid., p.60.

11 Fromm, Erich. Ética y psicoanálisis. Barcelona, Paidós, 1986, p. 87.

12 Fromm, Erich, El Humanismo comoOp Cit., p. 41.

13 Fromm, E, Ética…Op. Cit., p. 97.

14 Fromm, E 1998. El humanismo…Op. Cit., p. 45.

15 Fromm, E. Ética…Op. Cit., p. 84.

16 Ibid, p. 97.

17 Fromm, E., 1998. El humanismo comoOp. Cit., p. 34.

18 Ibid., p. 61.

19 Ibid., p. 63.

20 Fromm, E., Ética…Op. Cit., p. 53.

21 Ibid., p. 74.

22 Ibid., p. 93.


23 Fromm, E., El corazón del hombre. México, FCE, 2008, p. 135.


24 Ibid., p. 136.

25 Ibidem.

26 Ibid., p.113.

27 Fromm E., Ética… Op. Cit., p. 113.


28 Citado en NOUSS, Alexis. La modernidad. México, Publicaciones Cruz-CNCA, 1997. Col.¿Qué sé? p.5.

29 Hay una segunda acepción del concepto que señala los primeros conflictos entre antiguos y modernos surgida en el siglo XII en el campo de la poesía latina después de 1170. El Renacimiento del siglo XII, introduce un segundo sentido del concepto, al reagrupar antigüedades paganas y cristianas y al verse como una época de madurez que logró un progreso cultural en relación con el pasado. La relación con la antigüedad resulta de la superación y la asimilación desde la manera cristiana de comprender a la historia, a saber; en la que lo nuevo es la redención de lo antiguo. Esto se manifiesta en dos autores importantes del siglo XII, Juan de Salisbury y Gualtario Map. Ambos insisten en el modernismo de su tiempo; el primero para deplorarlo y el otro para felicitarse por él. Es en este contexto en donde surge el concepto de Modernitas. La intención de los hombres del siglo XII es desenterrar el pasado Greco-romano, pero su actitud es la de quien da una mirada hacia los tiempos antiguos, y descubre con Bernardo de Chartres, que somos enanos sentados en hombros de gigantes. Cabe señalar que el estudio de la dupla antiguo-moderno pasa por el análisis de un momento histórico que genera la idea de modernidad, y al mismo tiempo, crea para denigrarla o inciensar una antigüedad. Por lo que atribuir la noción de antiguo y moderno a uno y otro lugar de la historia expresa aceptación o rechazo, además que implica una autorreferencia, ya que los modernos se designan como tales, pero en contraposición a hombres que pertenecen a otras épocas.

30 Dicha polémica se vuelve aguda en Inglaterra y en Francia y muestra cómo una modernidad puede reemplazar a otra. Esta querella denuncia la esterilidad de un culto al pasado y, más allá, cualquier esclavitud intelectual. Se forman los principios de una razón individualista y de un progreso filosófico y científico del pensamiento humano. los “antiguos” eran la infancia de la cultura y del pensamiento, y los modernos, a través de la experiencia adquirida y del conocimiento, podían aspirar a la madurez y a la sabiduría. En consecuencia, la modernidad, para autodefinirse, adquiere una nueva dimensión al tomar de la ciencia el concepto de progreso, fundado sobre el poder de la razón y aplicado también a la literatura y al arte. La creencia que está debajo de esta querella es la de considerar que los valores son universales y eternos, y que de ellos irradia un modelo trascendente y único de belleza. Los modernos presuponían que el avance de los conocimientos les permitía acercarse a este ideal. Cfr. Calinescu, Matei, Cinco caras de la modernidad, Madrid, Tecnos, 1991.

31 Constante, Alberto, Los monstruos de la razón, México, UNAM/ ITSM, 2006, p. 100.

32 Ibid., p. 69.

33 Berman, Marshall, Todo lo sólido se desvanece. La experiencia de la modernidad. SXXI México, 1994, S. XXI, p.1.

34 Pérez, Gómez A.I. La cultura escolar en la sociedad neoliberal. Madrid, Morata, 2000, p. 20.

35 Roa, Rebolledo Armando, Modernidad y posmodernidad. Coincidencias y diferencias fundamentales. Santiago de Chile, Edit. Andrés Bello, 1995, pág.16.

36 Cfr. Ortega, Felix, et al. Breviario político de la globalización, México, Fontamara, 1997.

37 Vatimo, Gianni, et al, En torno a la posmodernidad. Madrid, Anthropos, 1994, p. 9.

38 Fullat, Octavi, El siglo posmoderno. Barcelona, Crítica, 2002, p. 26.

39 Velázquez, Delgado Jorge, ¿Qué es el Renacimiento?” México, UAM, 1998, p.12.

40 Wagner, J. Paideia. México, FCE, 1978, p. 9.

41 La Escuela Crítica de Frankfurt integrada por pensadores de origen judío; Max Horkheimer, Friedrich Pollock, Karl wittfogel, Felix Weil, Herbert Marcuse, Leo Lowenthal, Teodhor Adorno, Walter Benjamin, Eric Fromm. Filósofos y científicos sociales que descubrieron un enemigo común, a saber; el autoritarismo familiar y la sociedad capitalista industrial, luego el nazismo. Cfr. Jay, Martin, La imaginación dialéctica. Una historia de la escuela crítica de Frnakfurt, Madrid, Taurus, 1989.

42 Fromm, E., El Corazón del Hombre. México, 2008, FCE, p. 8.

43 Consideramos que Fromm supone la definición última de la modernidad como época histórica que elaboró Baudelaire, al predicar el efecto de aceleración como único principio dinámico. La temporalidad pensada en su aceleración se convertía en una sucesión de modernidades que lleva a eliminar la separación de lo antiguo y de lo moderno impulsada por la Revolución Industrial, y abre la posibilidad del diálogo entre ellas. Lo anterior muestra una actitud: sensibilidad al presente y sentido de cambio. Esta definición corresponde a la evolución socio-económica del siglo XIX: podemos decir, que sólo este momento estaba preparado para denominarse como tal, en otras palabras se tenía conciencia lo que era vivir en una sociedad moderna. Charles Baudelaire nos muestra a la modernidad acabada y extendida hasta nuestros días. En su ensayo, Baudelaire percibe un tiempo distinto que no se aguanta en el pasado ni se dirige a ningún futuro: el instante efímero. El momento clásico y romántico es la representación de un momento de la razón, del concepto, o de la historia. El infinitesimal abrir y cerrar de ojos, el punto temporal cercenado de su continuo, la instantánea; es lo fugitivo, lo contingente, lo transitorio, es decir, lo propio del arte es la eternidad. Se trata de recobrar algo eterno que está en el instante y no fuera de él. Actitud de captar lo que hay de “heroico” en el momento presente. Cfr. Baudelaire, Charles, El pintor de la vida moderna, México, Taurus, 2014.



Revista Observaciones Filosóficas - Nº 22 / 2016




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