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Revista Observaciones Filosóficas


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art of articleart of articleLa intencionalidad en la Filosofía temprana de Martin Heidegger

Mg. Felipe Fuentealba Rivas - Universidad de Concepción, Chile
Resumen
A partir de las lecciones universitarias dictadas por Heidegger en los años anteriores, e inmediatamente posteriores, a la publicación de Ser y tiempo, es posible rastrear su interpretación de la “intencionalidad”, idea acuñada por la fenomenología de E. Husserl, pero que Heidegger asimila para su propio proyecto filosófico. Heidegger modifica críticamente la terminología fenomenológica tradicional y enfatiza el carácter no temático de los actos intencionales buscando minar la supuesta supremacía de los comportamientos racionales y deliberados. Apela, además, al fenómeno no temático que él llama “comprensión del ser del ente”, para explicar cómo es posible que todo acto dé siempre al ente al cual se refiere. Finalmente, argumenta que la intencionalidad está fundada en una “trascendencia originaria”, el estar-en-el-mundo, que proporciona la “comprensión del ser del ente” presente en todo ser humano.

The idea of intentionality on Martin Heidegger’s early philosophy

Abstract
Based on Heidegger’s university lessons from the decade of 1920, it is possible to establish his interpretation of “intentionality”, the famous idea from Husserl’s phenomenology. Heidegger absorbs intentionality into his own philosophical project, modifying critically the traditional phenomenological terminology, and emphasizing the no thematic characteristic of the intentional acts, looking to undermine the alleged supremacy of rational and deliberated acts. Heidegger appeal to the phenomenon called “the understanding of the entity’s being”, to explain how every act presents the entity that refers. Finally, Heidegger argues that intentionality is founded on an “original transcendence”, the being-in-the-world, which provides the “understanding of the entity’s being” that every human being possess.

Palabras clave
Heidegger, intencionalidad, fenomenología, Husserl, Ser y tiempo, ser-en-el-mundo, trascendencia.

Keywords
Heidegger, intentionality, phenomenology, Husserl, Being and time, being-in-the-world, transcendence.

Revista Observaciones Filosóficas - Nº 21 / 2015-2016


Sabido es que la intencionalidad fue una idea popularizada por la fenomenología de Edmund Husserl a comienzos del Siglo XX1, y según la cual todas nuestras vivencias, es decir, todos nuestros procesos psíquicos en el más amplio sentido (percepciones, recuerdos, juicios, sentimientos), están siempre dirigidos a algo. En palabras de Husserl: “entendemos por intencionalidad a la peculiaridad de las vivencias de ser «conciencia de algo»” (Husserl 1913, p. 199). Menos conocida es la asimilación que de tan importante idea llevó a cabo Heidegger, quien fue asistente de Husserl entre 1917 y 1923. Heidegger juzgaba que la intencionalidad fue uno de los descubrimientos fundamentales de la fenomenología (Berciano 2001, p.133), y llegó a decir de ésta que no era otra cosa más que una “analítica de la intencionalidad en su a priori2” (Heidegger 1925a, p. 107). No obstante, creía que Husserl no llevó a cabo un desarrollo radical de la intencionalidad debido a lo cual no logró ver su fundamento y, por lo mismo, no comprendió que con ella se estaba revolucionando el concepto tradicional de sujeto (Heidegger 1925b, p. 157). Lo cierto es que Heidegger asimila para su filosofía la intencionalidad de modo tan profundo que en Ser y tiempo, su obra fundamental, se la da por entendida. Salvo excepciones (principalmente §44), no hay allí referencias explícitas, mucho menos aclaraciones que permitan distinguir su concepción de intencionalidad de la de Husserl. Esto es lamentable dado que sin un concepto claro varios pasajes de Ser y tiempo, como las determinaciones sobre la verdad, o la naturaleza del enunciado, se tornan aún más arduos. Afortunadamente, la publicación de las lecciones universitarias dictadas por Heidegger en la década de 1920 ha permitido remediar esto. De aquellas lecciones hay tres dictadas durante su etapa como profesor en la Universidad de Marburgo, que son fundamentales para la elucidación de la intencionalidad. Estas son: la lección del semestre de verano de 1925, publicada bajo el título de Prolegómenos para una historia del concepto de tiempo (Heidegger 1925a), la lección del semestre de invierno de 1925-1926, titulada Lógica, la pregunta por la verdad (Heidegger 1925b), y el curso de 1927 editado como Los problemas fundamentales de la fenomenología (Heidegger 1927b). La importancia de esta última obra es mayor ya que las clases que recoge se llevaron a cabo inmediatamente después de la publicación de Ser y tiempo y el propio Heidegger las consideraba la continuación de su obra principal (García Norro 2000, p. 13). A partir de estos textos el concepto de “intencionalidad” será despojado de toda aparente obviedad. Mediante la especificación de su estructura será posible mostrar cómo la intencionalidad, tal como la entiende Heidegger, no es más que la manifestación del estar-en-el-mundo, y se explicará por qué, al fin y al cabo, éste debe ser comprendido como el fundamento de la intencionalidad.

Breve historia de la intencionalidad.

Aunque Heidegger descubrió el fenómeno de la intencionalidad gracias a su lectura de las Investigaciones Lógicas de Husserl, su origen —tal como él mismo lo advierte— puede rastrearse mucho más atrás. En sus lecciones de Marburgo aclara que fue la filosofía escolástica la que por primera vez planteó la idea de intencionalidad, si bien en un sentido muy reducido. La escolástica recurrió al término intentio para describir la voluntad humana, la voluntas, pero no llegó a extender esa determinación al resto de los actos psíquicos (Heidegger 1927b, p. 87). Quien sí propuso que la intencionalidad caracterizaba todos nuestros actos, fue el filósofo y sacerdote alemán Franz Brentano en su obra Psicología desde un punto de vista empírico, de 1874. Para Brentano, lo que caracteriza a la conciencia es que siempre le es inherente algo objetual, es decir, siempre se dirige a algo. Esto, a lo que la conciencia se dirige, puede no estar presente sin que ello afecte su “estar referida a algo”. En la percepción de una silla la cosa objetual está sin dudas presente. Si más tarde, ya en otro lugar, se recuerda la misma silla, la conciencia igualmente sigue referida a ella sólo que en el modo del recuerdo. Todo fenómeno psíquico, o es un encuentro con la cosa percibida, o es un recuerdo de ella, pero fundado en el encuentro mismo. A este fenómeno, Brentano lo llamó el carácter intencional de la conciencia (Heidegger 1925a, pp. 39-40).

Si bien Heidegger reconoce los logros de Brentano asegura que su apego a la ontología de la época le impidió comprender la totalidad estructural del fenómeno de la intencionalidad. Brentano, como los escolásticos, concibe la relación entre el acto psíquico y su correlato objetual aún como una referencia entre un sujeto y un objeto, es decir, entre dos entes previamente constituidos que sólo se relacionan cuando se produce el acto intencional. Debido a esto, Brentano no sólo fue incapaz de comprender la verdadera estructura del “sujeto cognoscente” (algo que Heidegger también le reprocharía a Husserl), sino que tampoco vio con claridad cómo es aquello hacia lo cual la intentio se dirige: el intentum, el objeto referido (Heidegger 1925a, p. 69). A juicio de Heidegger, el gran logro de Husserl, discípulo de Brentano, fue el haber desarrollado las ideas de su maestro hasta aclarar la esencia de la intencionalidad (Heidegger 1927b, p. 87). Mencionamos brevemente que Husserl abandona la noción de conciencia como una substancia cerrada sobre sí misma que deba salir de ella hacia un exterior en el cual se encuentran las cosas del mundo. Para Husserl la conciencia es referida a las cosas. No se trata de preguntar cómo logramos relacionarnos con el mundo, sino de ver que gracias al carácter intencional de nuestra conciencia desde siempre estamos ya referidos a él. A la vivencia que se dirige al ente, a la intentio en sentido escolástico, Husserl, famosamente, la denomina nóesis, a partir del vocablo griego νόησις, que significa “ver discerniendo”, “pensar”. Por su parte, al ente tal y como se da en la nóesis, lo llama nóema, del griego νόημα: “el objeto del pensar”3. Nóesis y nóema en ningún caso constituyen dos fenómenos aparte que se vinculen sólo en ciertos momentos. Husserl entiende el nóema como el correlato necesario de la nóesis.

La intencionalidad según Heidegger.

Heidegger parte de la intencionalidad tal como la recibió de Husserl pero la desarrolla hasta hacer aparecer la pregunta por su fundamento. Afirma que la intencionalidad constituye “el carácter a priori de relación, que nosotros designamos como comportarse” (Heidegger 1927b, p 90). Aquí se aprecia ya una primera diferencia. Con comportarse (Verhalten; Verhaltung) Heidegger reemplaza la expresión “vivencias” (Erlebnis), que Husserl tomó de la psicología (Rodríguez 1997, p. 53), pues quiere evitar cualquier posible malinterpretación de la intencionalidad. Heidegger, además, desecha los términos noésis y nóema debido a que, tanto etim