Buscar//InicioNúmero ActualArtículosDocumentosAgendaPostgradoQuienes SomosContactoLinks//
--------------------------
Revista Observaciones Filosóficas


Revista Observaciones Filosóficas

Categorías
Psicología y Antropología | Filosofía Contemporánea | Lógica y Filosofía de la Ciencia | Estética y Teoría del Arte
Literatura y Lingüística Aplicada | Ética y Filosofía Política

Artículos Relacionados


enviar Imprimir

art of articleart of article¿La política occidental es co-originariamente biopolítica? Agamben frente a Foucault y Arendt1

Dr. Adriano Correia - Universidad Federal de Goiás, Brasil
Resumen
En el presente texto examino la afirmación de Giorgio Agamben, en la obra Lo abierto, de que la política occidental es co-originariamente biopolítica. En el análisis de esa hipótesis, recurriré a las obras de Hannah Arendt y Michel Foucault, comentadas por el autor, para indicar en qué medida se distancian de la posición de Agamben, a pesar de que se aproximan en muchos aspectos.

Abstract
My purpose in this paper is to examine the Giorgio Agamben’s sentence, in the work The open, in according to which the politics in the West is co-originally biopolitic. In the analysis of this hypothesis, I make use of the Hannah Arendt and Michel Foucault’s works, commented by Agamben, aiming to indicate how much they keep distance of this Agamben’s position, despite of the proximity among them.

Palabras Clave
Biopolítica, cuerpo humano, poder, psiquiatría, vida desnuda, biología, soberano.

Keywords
Biopolitics, human body, power, psychiatry, bare life, biology, sovereign.


En el prefacio a su tan comentada y poco objetada obra Homo sacer: el poder soberano y la vida desnuda, Giorgio Agamben evoca la compañía de dos vigorosos intérpretes de los tiempos modernos: Michel Foucault y Hannah Arendt. En Michel Foucault Agamben juzga encontrar la clara definición de una biopolítica que incluye la vida biológica en los mecanismos y cálculos del poder estatal; en Arendt, en la descripción que La condición humana propone de la victoria de lo que denomina animal laborans, identifica la asociación entre primado natural y decadencia del espacio público en la era moderna. En Arendt, por otra parte, Agamben encuentra también la inédita posición de los campos de concentración como institución central de la dominación totalitaria. No obstante, juzga no encontrar, en ninguno de los dos, los elementos suficientes para caracterizar el paradigma biopolítico moderno, el campo de concentración como espacio propio de la excepción, en el cual el límite en que se tocan norma y excepción se desvanece y los torna indistintos.

Si es cierto que Arendt consideró, pioneramente, el campo como la institución central de la dominación política, una especie de laboratorio en el cual se experimentó y se configuró el modelo totalitario de sujeción, también es cierto que dejó sin establecer un vínculo entre sus análisis de la decadencia del ámbito público en La condición humana y sus «penetrantes análisis» de la dominación totalitaria, en los cuales, por lo demás, está ausente, según Agamben, «toda y cualquier perspectiva biopolítica»2. Si Foucault fue extraordinariamente preciso al señalar que en la modernidad, que él llamaba “modernidad biológica”, “la especie y el individuo en tanto simple cuerpo viviente se tornan la apuesta que está en juego en sus estrategias políticas”3, con el cómputo de la mera condición de viviente en los cálculos y expedientes configurados de la forma de vida ordenada políticamente – el ingreso de la zoé en la polis que tiene por resultado la animalización del hombre – no habría considerado el hecho de que lo más decisivo en la modernidad no es el ingreso de la zoé en la polis, cosa que para Agamben es tan antigua como la política occidental, sino la disolución de la frontera entre excepción y regla, así como la consecuente indistinción entre el espacio de la vida desnuda y el espacio político, entre zoé y bíos. Curiosamente, prosigue Agamben, Foucault jamás desplazó su investigación hacia las áreas por excelencia de la biopolítica moderna: el campo de concentración y la estructura de los grandes estados totalitarios del siglo XX»4.

Cuando Agamben publicó Homo sacer – el poder soberano y la vida desnuda, todavía no había sido publicado el curso de 1976 titulado, en la edición española, Hay que defender la sociedad. Si no fuese ese el caso, sería incomprensible que Agamben no considerase la última aula del curso, del 17 de Marzo de 1976, en la cual Foucault, en una de las raras ocasiones en la cual se detiene en el examen de un acontecimiento histórico contemporáneo, analiza minuciosamente el papel del racismo en la justificación del derecho de hacer morir reclamado por los regímenes totalitarios, junto con la prerrogativa de hacer vivir. Agamben puede recurrir, entre tanto, al primer volumen de la Historia de la sexualidad, de Foucault, titulado La voluntad de saber. En el quinto capítulo de ese libro, el autor, interesado en comprender la importancia del sexo como objetivo del influjo de una tecnología política de la vida, se detiene sobre lo que denomina una biopolítica de la población, caracterizada por una serie de intervencione