Buscar//InicioNúmero ActualArtículosDocumentosAgendaPostgradoQuienes SomosContactoLinks//
--------------------------
Revista Observaciones Filosóficas


Revista Observaciones Filosóficas

Categorías
Psicología y Antropología | Filosofía Contemporánea | Lógica y Filosofía de la Ciencia | Estética y Teoría del Arte
Literatura y Lingüística Aplicada | Ética y Filosofía Política

Artículos Relacionados


enviar Imprimir

art of articleart of articlePoema vientre, la propuesta política en la poética de Gabriela Mistral

Lic. Daniela Pinto Meza - Universidad de Santiago de Chile
Resumen
En este escrito se abordarán diversas temáticas socioculturales que apuntan a conformar un constructo teórico mediante el cual se reconozcan ideas sociopolíticas, bajo las cuales se identifiquen nociones de identidad latinoamericana e identidad femenina como elementos directrices de las propuestas de cambio social que marcan el quehacer político latinoamericano, desde la mirada de Gabriela Mistral.

Poem belly, the politic proposed in the poetry of Gabriela Mistral

Abstract
In this writing there were approached diverse sociocultural subject matters that point to shape a theoretical construct by means of recognizing sociopoliticals ideas, under which there should identify notions of Latin American identity and feminine identity as direction elements of the offers of social change that defines the political Latin America work from Gabriela Mistral`s point of view.

Palabras clave
Gabriela Mistral, identidad femenina,  identidad latinoamericana, mestizaje, política, poética.

Keywords
Gabriela Mistral,  feminine identity, Latin America identity, miscegenation, political, poetics.

Revista Observaciones Filosóficas - Nº 18 / 2014

Esta que era y no era una niña de cera: identidad y otredad.

Considerar la totalidad del sujeto en su devenir espacio temporal como un idéntico, implica reivindicar la posición del yo, del sí mismo, en su oposición metafísica al otro. Una propuesta sociopolítica enraizada en el concepto de identidad, implica el desarrollo de la misma identidad con aquel conjunto de significaciones que se encuentran en los lindes de lo público, del otro espacio y, desde allí, reconstruir los diversos simbolismos asociados a la cultura, al lenguaje, a la vida social en su totalidad, develando el sentido de lo propiamente comunitario.

En Mistral existe una construcción simbólica relativa a la imagen materna, indígena y femenina, que en su vinculación con la sociedad, constituirían el primer paso en la consolidación de una propuesta sociopolítica que exija la reivindicación de derechos y deberes ciudadanos en igualdad de condiciones, asumiendo las distintas disposiciones de los agentes sociales involucrados. Así, si reflexionamos en torno a la poética de la autora apreciamos que el feminismo y la maternidad son las temáticas más recurrentes y de mayor interés dentro de los estudios críticos a su obra. Desde esta perspectiva, la admisión de la mujer/vientre como símbolo de fertilidad/maternidad es de suma importancia para el análisis de la prosa mistraliana. Gabriela sostiene que la maternidad es la realización máxima de una vocación única. La vocación excelsa de la mujer. Así, en sus poemas se expresa continuamente un ilimitado deseo maternal, que se yergue sobre los versos como iconografías reveladoras de un instinto inextinguible y universal1 . El carácter identitario del sujeto supone, en la poesía de Mistral, un acercamiento a la dualidad mujer/madre en donde, como si ambas se observaran a través de un mismo cristal, pueden existir identificándose constantemente. Lo femenino se encuentra arraigado a la maternidad en virtud de las diversas formas de ser nombrado. El simbolismo de la madre habla desde su voz fecunda, protegiendo al hijo, mientras el hijo cuestiona la presencia y ausencia de la madre en el poema, conectándolos en un mismo tiempo:2

Apegado a mi
Velloncito de mi carne,
 
que en mi entraña yo tejí,
 
velloncito friolento,
 
¡duérmete apegado a mí!
[...]

Yo que todo lo he perdido 
ahora tiemblo de dormir.
 
No resbales de mi brazo:
 
¡duérmete apegado a mí
3

Inserta en los pliegues maternales, el amor al hijo solitario, único y propio, entrega la sensibilidad del apego, de la ternura. Una identificación de la mujer con el vientre fecundo que imprime necesariamente el miedo o temor de perder al objeto amado, al fruto del deseo. Todo el poema es una petición al destino fecundo. A través de signos, de consternaciones del cuerpo, la sujeto se observa como ente femenino que se construye en torno a una sensibilidad entrañable. Desde aquí la identificación de la sujeto femenino con la madre es un hecho incuestionable. La seguridad que trae consigo la unión corporal madre-hijo, es irreductible. Petición de unicidad y configuración del ser femenino. Así, lo que entrega el cuerpo femenino se anhela de modo diferente, intimo y propio. Queremos, deseamos con un amor disímil a cualquier otro amor. Desde la conformación de la sujeto/madre, se estructura la alineación de la sujeto/mujer. Una identificación con la identidad femenina que nace desde las entrañas del deseo y un amour fou, que consigue unir la exaltación materna como don de la experiencia amorosa4 Una nueva reivindicación de la identidad femenina con el vientre, no desde la fecundidad, sino desde la corporalidad maximizada en el deseo y arrebato del cuerpo ausente, del otro: "¡Un hijo, un hijo, un hijo!/Yo quise un hijo tuyo  y mío/ allá en los días del éxtasis ardiente/ en los que hasta mis huesos temblaron de tu arrullo y un ancho resplandor creció sobre mi frente."5 La identificación materna con lo femenino, se debilita en virtud de una nueva figuración de la hablante con el deseo carnal. La liberación de una parte identitaria que consigue instalarse en el cuerpo se reconfigura en razón del olvido o alejamiento del amor. Se atiende a la existencia del hijo, se niega la propia de mujer. Desde este instante, diversas significaciones de mujer aparecen en los versos mistralianos. No sólo se construye la madre a través del signo poético y fecundo, sino también, la negación de la identidad materna aparece notoriamente en sus creaciones, otorgando un nuevo significado a lo femenino.6 Dentro de estas múltiples acepciones mujeriles es posible encontrar la identificación de lo femenino con el fruto de la maternidad. En la ausencia de la madre, el hijo asume el protagonismo en la poética de Mistral, utilizando una nueva voz para enunciar la consternación, mutilación de su subjetividad en virtud de la madre desaparecida. En este sentido, la realización de la sujeto madre, se lograría en un inmóvil instante: la dualidad identitaria entre hijo/madre. Asumiendo que otro implica la existencia de algo que no es propio y, por lo tanto, no forma parte de la existencia individual de cada ser, pero que mediante él logramos identificarnos, se comprende que si la figura de mujer como madre o la dualidad hijo/madre posen diversas significaciones, entonces, debe existir una mismidad que sugiera un vinculo entre mujer y otras experiencias otorgadas por la voz presente en los poemas, un mínimo común capaz de designar una identidad en su prosa. Una voz, que por lo demás es femenina pero sugiero, puede articular una propuesta sociocultural y, por lo mismo política en Mistral.

Bajo este contexto de análisis, emerge la propuesta filosófica de Emmanuel Levinas.7 Éste asume una existencia trascendental del yo en torno a su condición de absoluta exterioridad. La trascendencia exige una distancia, una separación. Empero, una separación dialéctica, estructurada en función del yo que tiende al devenir. En Gabriela Mistral esta separación conocida por ambas partes del sujeto, implica una imagen espejo, por medio de la cual ambas identidades (Una/Otra) logran visualizar su espacio, pero se relacionan, se identifican. Los términos que con respecto al yo o mismidad conserva su función dentro del poema, resignificando el sentido de la sujeto que quiere diferenciarse, hallarse y, en algunos casos verse desde una otredad doliente.8 Así, “la relación con un extraño que, sin dejar de ser ajeno, es yo; relación del yo con un yo mismo que, sin embargo, me es extraño.”9 Un juego dialéctico inacabable, variable. Será este mismo juego dialéctico el que, unido a las nociones de mestizaje e indigenismo entran en juego en esta relación necesitan esa distancia. La mismidad se despliega por la voz ejecutante de la acción de asesinada en el poema anterior. La misma es la sujeto, el yo que conserva su identidad. Sin embargo, la otra, entendida como una exterioridad, como plano donde se ubica la alteridad, articularán una propuesta política, un constructo eidético mediante el cual se aprecie la reflexión sociocultural de Gabriela, a través de la construcción de la mujer latinoamericana, de la otredad en la cual se ubicaría Latinoamérica.

Doce son las madres araucarias: Mestizaje, identidad femenina y Política, latinoamericana.

art of article

Ahora bien, desde un matiz político social, la construcción de la otredad en el discurso poético mistraliano, se encuentra arraigada a los elementos indígenas propios de nuestra cultura y, con los cuales, la poetisa se identifica. Dentro de este cúmulo de significaciones, Mistral propone como uno de sus ejes principales al mestizaje: fruto del nacimiento de Latinoamérica.

Colonización y conquista. La nueva cultura, nacida bajo las raíces de españoles e indios, emerge singular, única, con una reordenación de la vida social, construyendo nuevos sujetos: no ibéricos ni indígenas. En este nuevo orden de cosas, la figura de la mujer se rearticula en función de un momento decisivo para el novedoso sistema: la unión, amorosa o violenta, entre el extranjero de lengua extraña y la india de piernas fuertes, vientre universal y pechos fértiles. En este sentido, los mestizos, originariamente, son hermanos de sangre materna. Único referente en la constitución de los sujetos sin rostro. Así, la figura de la mujer latina/madre, adquiere profunda significación, en tanto es la depositaria de una tradición tensionada por la figura ausente del innombrable y la presencia cierta del vientre protector. De allí que la alabanza íntima y las personificaciones y símiles que establece entre mujer, naturaleza y Latinoamérica, son recurrentes en su prosa y poesía:10

Mujer mexicana: amamanta al niño en cuya carne y en cuyo espíritu se probará la raza latinoamericana [...] Mujer mexicana: en tus rodillas se mece la raza latina y no hay destino más grande y tremendo que el tuyo en esta hora.11

Ahora bien, uno de los procesos de sincretismo importantes para explicar el mestizaje latinoamericano, desde la perspectiva de la cultura, es el aspecto religioso. Lo religioso, según Montecino, en la cultura mestiza parece ser uno de los elementos centrales en la constitución de las identidades sociales y personales.12 Sin embargo, el tema del mestizaje que nos ocupa en la creación de una identidad femenina latinoamericana, radica en las imágenes que han permanecido, a través del tiempo, como referentes de mujer. Entre estas representaciones se encuentra Malinalli Tenépatl. Nacida posiblemente en Coatzacoalcos, vendida como esclava, entregada a Hernán Cortez, se trasformó en iniciadora del mestizaje en Latinoamérica. No obstante, numerosos mitos han surgido de su imagen y la construcción identitaria de la mujer traidora ha sido uno de los mitos que han trascendido la cultura americana. En este sentido, Octavio Paz difunde la idea de una mujer llorona, mujer por medio de la cual se articula la idea de madre del mundo.13 Iniciadora del proceso de mestizaje y fundadora de un nuevo orden social en Latinoamérica; mientras que para León-Portilla, la figura de la Malinche - mujer vientre por la cual heredamos nuestra tradición latina, traidora de su pueblo en manos de un conquistador español e imagen de mujer amante - se asocia a una mezcla de elementos españoles e indígenas que construyen el sincretismo cultural nacido bajo el sol del trópico y extendido, desde la civilización del Quetzal hasta la actualidad.14 Mujer traidora desde que acompaña a Cortez en sus empresas de conquista y llorona desde que el mundo, llamado en su vientre, la sigue, es la depositaria de una construcción identitaria femenina, una conexión existente entre la identidad de la mujer/madre, que encarna una figura de ternura, sosiego, conciliación y crianza y, la mujer/vientre, que se trasformará en el fruto del proceso de mestizaje como iniciadora del nacimiento de una nueva cultura. A lo largo de los años, diversos matices han desplegado sus raíces para apoyar la construcción identitaria de la mujer. La reconstrucción del imaginario y la cosmovisión que permite la reproducción de determinados valores, tanto simbólicos como sociales y económicos, y la legitimación de ciertos ordenes, se trasformaron en los cimientos sobre los cuales la cultura latinoamericana inserta a la mujer, con sus ventajas y menoscabos. Nutrido de elementos naturalistas, la construcción de la sujeto femenina en las obras mistralianas, suponen un lineamiento al origen, al centro. Un centro marcado por el vientre materno configurado en virtud de una madre ancestral y un padre ausente.

Sin embargo, no sólo la imagen de mujer vientre conforma el ideario sociopolítico de Gabriela Mistral. Siempre unido a la feminidad, otro de los cambios instituidos a nivel social y que constituyen, hasta hoy, una propuesta política de reivindicación de los derechos de las mujeres, es la instrucción y educación femenina. Lectura para mujeres, significa un posicionamiento de la figura de Gabriela dirigida hacia la dinámica internacional y política, enmarcada en la labor de autora y consultora renombrada de los estudios públicos para la mujer en la ciudad de México. En esta obra, la poeta contrasta la idea de mujer nueva con la mujer antigua, describiendo a la segunda como la mujer preferida, que tiene buenas relaciones con sus hijos, y los cuida bien; al contrario, describe la mujer nueva, la mujer que hace otras cosas, fuera del cuidado de niños, como una traidora. Si bien es cierto, existe una marcada tendencia tradicionalista en Mistral que aboga por los cuidados maternales que el niño debe tener como futuro de las naciones, también lo es el hecho de que la autora propone nuevos horizontes que la mujer debe conquistar y resguardar como imagen de prosperidad y unión social. Leámosla:

Y, es que a medida que la luz se hace en las inteligencias, se va comprendiendo su misión y su valor y hoy ya no es la esclava de ayer sino la compañera, la igual. Para su humillación primitiva, ha conquistado ya lo bastante, pero aún le queda mucho que explorar para entonar un canto de victoria…. La instrucción suya, es una obra magna que lleva en si la reforma completa de todo un sexo. Porque la mujer instruida deja de ser esa fanática ridícula que no atrae a ella sino la burla; porque deja de ser esa esposa monótona que para mantener el amor conyugal no cuenta más que con su belleza física y acaba por llenar de fastidio esa vida en que la contemplación acaba.15

La participación, cada día más intensa, de las mujeres en las profesiones liberales y en las industriales trae una ventaja: su independencia económica que la conecta con el mundo del otro y la hace partícipe de una sociedad igualitaria y lejos de la barbarie humana, un bien indiscutible; pero, que a su vez, trae cierto desasimiento del hogar, y, sobre todo, una pérdida lenta del sentido de la maternidad. En este sentido y atendiendo a una interpretación de sus escritos menos feminista y más social, es posible constatar que Mistral anima a una parte importante de la humanidad llamada en la mujer a valerse y reivindicar un privilegio que es exclusivamente femenino, y que para la poeta es uno de los elementos femeninos más valioso: ser madre. En Lecturas para mujeres, no existe una obligatoriedad que establezca el cuidado del hombre por la mujer, ni el matrimonio como una entidad institucional y garante de la felicidad conyugal; en la obra se encuentra un llamado a la mujer a buscar, mantener y custodiar el poder social que le corresponde, no limitándola al encierro marital. Ahora bien, la casa es entendida como el refugio de la mujer, en donde ella tiene el control de su bien más preciado: los hijos y, desde aquí, el futuro próspero de una sociedad alimentada en los valores femeninos que sólo ella puede instaurar. En este sentido, el inicio de la historia femenina está enmarcado dentro de los avatares de una vida destinada a la desigualdad, la violencia y la crianza. En este orden de cosas, la imagen de la mujer, desde los anales históricos, ha sido destruida, construida y re-construida en todos los órdenes y estructuras sociales existentes. Despojada de su real dignidad humana, la mujer inserta en las sociedades androcéntricas, no ha conformado, de modo visible, las diversas construcciones políticas, culturales, económicas y, por ello, entendemos la figura femenina aun en proceso de identificación y posicionamiento social. Si la historia es prolija en ejemplos de exclusión femenina desde lo público, entonces, es en lo privado, en el hogar, el matrimonio y los hijos, en donde la mujer despliega su poder oculto y recluido. De este modo, la mujer se abre lentamente paso hacia la instrucción y el conocimiento. Así, la educación nace en la mujer con un deseo ferviente de aprendizaje, llevándolas, en algunos casos, a la enajenación y ruptura con los cánones sociales establecidos. Con Gabriela Mistral se inaugura un pensamiento feminista enmarcado en la labor social que la mujer debe cumplir en Chile y en el mundo, con un marcado cariz educativo. Su pensamiento educacional femenino gira en torno a tres tópicos fundamentales, por una parte, libertad y, por otra; autonomía y emancipación. Así, las mujeres en función de su identidad social, entendida como sujeto activa e instruida, deben tener los mismos derechos que los hombres al conocimiento y la verdad:

Retrocedamos en la historia de la humanidad buscando la silueta de la mujer, en las diferentes edades de la Tierra. La encontraremos más humillada y más envilecida, mientras más nos internemos en la antigüedad. Su engrandecimiento lleva la misma marcha de la civilización; mientras la luz del progreso irradia más poderosa sobre nuestro globo, ella, la agobiada, va irguiéndose más y más.16

Así, la poetisa en su labor por instruir a las mujeres prioriza la educación de las mujeres más desposeídas, asumiendo que la pertenencia de clase limita todo el potencial de las mujeres menesterosas. En este sentido, es posible identificar el conjunto de ideales mistralianos como una lucha poderosa, en la cual sus ideas conformaron parte de una batalla aun más ardua gestada en los albores del siglo XX: la lucha de los obreros por sus derechos laborales inspirados en la lucha clases, consigna política del Marxismo de amplia difusión en los pueblos América. De esta suerte de rebeldía y libertad, Mistral afirma y sentencia la unidad indisoluble entre la mujer y su instrucción como fomento de cultura y ruptura con el modelo clasista existente en Chile de los años 40. Mistral critica con severidad la subordinación a la que han sido sometidas las mujeres, confía en la fuerza de éstas para enfrentar los retos de una educación igualitaria, apuesta por la dignificación de las mujeres como seres humanos y ciudadanas, hasta entonces, de segunda clase. Y visualiza la educación como la única posibilidad de hacer de ellas personas libres, dignas y capaces de revertir la ignorancia de las futuras generaciones.

En tiempos en que las mujeres estaban confinadas y condenadas a quedarse ajenas al mundo en sus hogares, una Mistral casi desconocida exige que busque nuevos horizontes a través de la educación, de la nueva vida:

Instrúyase a la mujer. No hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre. [] Tendréis en el bello sexo instruido, menos miserables, menos fanáticas y menos mujeres nulas.” [] “Hágasele amar la ciencia más que las joyas y las sedas. Que consagre a ella los mejores años de su vida.17

Un pensamiento del género más que feminista es lo que encontramos en Gabriela Mistral. Un feminismo arraigado a la idea de la diferencia pero con derechos libres, autónomos y emancipados, en el que todo ser humano está llamado. Y la educación de las mujeres pobres será su lucha eterna. De esta manera, su discurso pretende elevar e igualar a las mujeres con los hombres, más que en el ámbito laboral, en el ámbito de lo humano. Sólo con educación, las mujeres alcanzarían altura moral y la dignidad merecida, la natural del ser humano:

Que los libros científicos se coloquen en sus manos como se coloca el Manual de Piedad. Y se alzará con toda su altivez y su majestad, ella que se ha arrastrado desvalida y humillada. Que la gloria resplandezca en su frente y vibre su nombre en el mundo intelectual. Y no sea al lado del hombre ilustrado ese ser ignorante a quien fastidian las crónicas científicas y no comprenden el encanto y la alteza que tiene esa diosa para las almas grandes.18

Una vez hecho el llamado que avala la instrucción de la mujer, su discurso vuelve sus palabras hacia una nueva organización del trabajo. Y es aquí en donde los problemas relacionados con su postura feminista entran en conflicto con el sector más ortodoxo del feminismo chileno, pues abogaba por una división sexual de los trabajos, cuidando la integridad y la salud de las mujeres en comparación de las labores varoniles crueles y esforzadas. Así, los trabajos que deben realizar las mujeres se enmarcan dentro de los recursos propios del género femenino:

Lo único que habría que pedir, es que cuando estas ocupaciones sean desempeñadas por mujeres, los patrones paguen los mismos sueldos de cuando eran disfrutadas por los hombres. Porque pasa al respecto una cosa curiosa, que constituye, en el fondo, una injusticia y una inequidad: cuando la mujer ocupa un puesto que antes era desempeñado por un hombre, en el acto disminuye el sueldo.19

Empero, a pesar de este resguardo económico por el derecho al trabajo de las mujeres, proclama que ellas deben destinarse, al momento de pensar en sus labores, a los oficios que le son naturales:

La mujer no tiene colocación natural –y cuando digo natural, digo estética– sino cerca del niño o de la criatura sufriente, que también es infancia por desvalimiento. Sus profesiones naturales son de maestra, médico o enfermera, directora de beneficencia, defensora de menores, creadora en la literatura de la fabula infantil, artesana de juguetes, etc.20

Así, Mistral propugna una organización del trabajo que divida las faenas en grupos diferenciadores: Por una parte, existen aquellas profesiones u oficios reservados absolutamente a los hombres por la mayor fuerza material que exigen. Por otra parte, existen profesiones u oficios reservados enteramente a la mujer por su facilidad física o por su relación directa con el niño y, profesiones y trabajos que pueden ser servidos indiferentemente por hombres o mujeres, por su facilidad e indistinción. Esta nueva organización del trabajo propuesta por la poetisa está pensada en razón de la naturaleza de su ordenanza y sus implicancias reales adheridas, de suyo, a la naturaleza de quien las realice. Por ello, la dignidad del hombre y la mujer se alcanza a través del respeto que siente por el sexo femenino y masculino, propugnando no un feminismo en sentido lato, sino más bien un humanismo descentralizado y digno. Así, la mujer:

No necesita, pues, dar el salto hacia los oficios masculinos por la pura bizarría del salto, ni por el gusto insensato de la justa con el hombre. Cuando se señaló a la mujer como única sede del hogar, tal vez se la provocó con la mezquindad del espacio. [] Convidarla a caer sobre las tiendas del trabajo masculino, es una necedad o una malicia.21

Ahora bien, no solo escribió acerca de la mujer y de su instrucción, sino que también abordó temas de interés político y social por la envergadura de sus discursos y sus propuestas equitativas para las mujeres. Así, sus preocupaciones por el género femenino llegan también a las esferas más políticas, aun cuando ella se esmera en aclarar que el derecho a voto no es un derecho político, sino otro. Por eso, cuando se aprueba la ley que permite el sufragio a las mujeres, afirma: "El derecho femenino al voto me ha parecido siempre cosa naturalísima. Pero yo distingo entre derecho y sabiduría; y entre ´natural´ y ´sensato.´ Hay derechos que no me importa ejercitar, porque me dejarían tan pobre como antes."22

En consecuencia, el trabajo pedagógico, según Gabriela Mistral, se inicia en una amistad, que va más allá de la relación docente. El docente debe tener un acercamiento con preocupación genuina por aquellos de escasos recursos o que tienen limitadas sus virtudes por la infelicidad de la vida. Además, demuestra verdadero profesionalismo aquel que es capaz de alejarse de un academicismo frío e ir en pos de quienes están marginados en la ruralidad o en la incapacidad física. Por otro lado, el pensamiento de Mistral en lo relacionado con la educación, aborda temáticas que están ampliamente desarrollados por los gestores de la educación en su etapa más básica, prestando así ella, una atención especial a los niños, concibiéndolos a estos como los que forjan el futuro, a la manera de Federico Fröebel. Es por este motivo que presta mayor interés en las metodologías de la enseñanza, en la libertad de culto y en la amplitud de miras que debe tener el docente. Además, su visión apunta a relacionar las nuevas tecnologías con el área educativa y así potenciar los conocimientos que el educando adquiera. El pensamiento de Mistral además, presta importancia significativa en la elección que se hace respecto a los autores que se investigan. Prevalece la función social de los textos, la hondura que estos tengan en cuanto a la capacidad reflexiva y motivadora en los estudiantes y a la inmensa capacidad del maestro de develar verdades en los rostros de sus estudiantes:

No hay sobre el mundo nada tan bello como la conquista de almas

El buen sembrador siembra cantando.

Toda lección es susceptible de belleza.

La nobleza de la enseñanza comienza en la clase atenta y comprende el canto exaltador en sentido espiritual, la danza antigua – gracia y decoro-, la charla sin crueldad y el traje simple y correcto.23

Reflexiones finales: Propuesta político-social en torno a los conceptos de mujer, identidad y mestizaje.

Cabe señalar que en la prosa y poesía de Gabriela Mistral lo que existe, más que una ideología política, stricto sensu; es el despliegue de una concatenación de directrices sociales reflexivas imbuidas de observaciones críticas respecto a su tierra, su país y los habitantes de aquellos pueblos que tanto defendió. Ahora bien, el hecho de que cada ser humano sea capaz de realizar acciones y entregar diversas propuestas de modo discursivo, hacen que acción y discurso se encuentren irreversiblemente unidos. Así, quien actúa no sólo cambia el mundo puesto que se halla siempre entre otros, comparte con ellos el mundo, sino que se cambia también a sí mismo, al revelar lo que antes de actuar sabía de su propia identidad. Y esto es lo que al escribir, tanto en América como en Europa; realiza Gabriela Mistral. La autora se enmarca dentro de lo concerniente a su país. En este sentido, la pluralidad no es, pues, simple alteridad. Es por esto que, parafraseando a Hanna Arendt, la función del ámbito público es, el proporcionar a los seres humanos el espacio de visibilidad mediante el cual logren desplegar su propia posibilidad de ser y deber ser, y de este modo, logre existir con plena conciencia de existencia.24 Gabriela proporciona en el ámbito público, las opiniones audaces y controversiales con las que muchos hombres y mujeres se identifican, tildándola o de comunista o de fascista. Empero, el plano de existencia en el cual se mueve la Mistral es mayor a cualquier individualidad ideológica o política que deseen sostener de su persona:

Falta demasiado tiempo para que Chile vuelva a ser un país íntegramente republicano. Yo me iré antes de que vuelva a la regularidad, a la norma, a la ley. Tal vez sea bueno irse limpia. Lo mismo que el comunismo detesto el fascismo.25

Ha traspasado todo límite impuesto por la época, por la misma vida. De este modo, la silueta de la poetisa reconstruye el espacio ideológico de los chilenos, instalándose en el imaginario latinoamericano y mundial. En la prosa y poesía de Gabriela Mistral, existe una propuesta político-social construida en base a los conceptos de mujer, identidad y mestizaje que es posible apreciar a través de los numerosos escritos y discursos que la autora ha creado. Así, es posible encontrar motivo de resistencia a la cultura hegemónica, patriarcal que constituye, a la sazón, la realidad de una América aun sometida. Del mestizaje se propondrá identificar el mundo de la mujer indígena con el mundo entero. Con un mundo que nace del maíz y del tostado de sus hombres por el sol, que brilla sin descaso:

[...] Cercana a una visión amparada en el indigenismo, propia de estos años de conformación modernista, la temática de los textos presentes en el corpus, proviene del elemento mestizo y occidentalizado que la autora representa, esto es, de una escritora chilena de las capas medias, de origen campesino; pero ya urbanizadas y en ascenso hacia una Modernidad críticamente adoptada.26

Gabriela desarrolla su escritura y su vida en negociación permanente con el medio, dentro y fuera de Chile, porque existe una proyección de la Mistral que se construye a través de ella. Esto hace que ella se constituya en referencia simbólica en el imaginario de diferentes sectores. Así, la imagen tradicionalista presenta a la poetisa como madre de Chile, conformando una ética ajena a la sensualidad de la mujer que ha ostentado el puritanismo nacional, el de la ética conservadora. Sin embargo, es en la actualidad una de las imágenes más poderosas que existen en Chile, ocupando diversos espacios del imaginario colectivo. Por esto Gabriela Mistral propone una nueva estructura social en donde la mujer, su instrucción, su capacidad laboral, los pobres y desposeídos; son las bases por las cuales el estado debe su naturaleza política. Es por ellos, que el Estado debe proveer protección y seguridad. Ahora bien, durante su vida Gabriela mostró inequívocamente sus preferencias por el sistema democrático en consonancia con su actitud militante de antifacista y antidictadura. Mostró adhesión por los gobiernos que propugnan una democracia social. Abogando por la reforma agraria, piensa que es imprescindible crear una pequeña propiedad en el paisaje chileno, que apoye al campesino alimentándolo y cobijándolo bajo la seguridad de la tierra:"Yo soy una vieja agrarista y creo que una reforma agraria hará feliz al pueblo campesino, el que más quiero en cualquier parte del mundo.”27

Además, cuantiosa es la correspondencia que testimonia certeramente la actitud activa y el discurso precursor de Gabriela Mistral en favor de la democracia, el pluralismo y la paz, que puede ser objeto de nuevas investigaciones. De allí que sus frases, prosas y poemas conformen una pedagogía del hombre, para el hombre y más cercana al Huemul que al Cóndor:

Mucho hemos lucido el cóndor en nuestros hechos, y yo estoy por que ahora luzcamos otras cosas que también tenemos, pero en las cuales no hemos hecho hincapié. Bueno es espigar en la historia de Chile los actos de hospitalidad, que son muchos; las acciones fraternas, que llenan páginas olvidadas. La predilección del cóndor sobre el huemul acaso nos haya hecho mucho daño. Costará sobreponer una cosa a la otra, pero eso se irá logrando poco a poco.

Algunos héroes nacionales pertenecen a lo que llamaríamos el orden del cóndor; el huemul tiene, paralelamente, los suyos, y el momento es bueno para destacar éstos.

Los profesores de Zoología dicen siempre, al final de su clase, sobre el huemul: una especie desaparecida del ciervo.

No importa la extinción de la fina bestia en tal zona geográfica; lo que importa es que el orden de la gacela haya existido y siga existiendo en la gente chilena.28

En suma, la mujer/madre/otra/una/profesora es la portadora de una lengua originaria como lengua de madre, que se manifiesta mediante la palabra dicha. Una lengua, una cultura imbuida de ultraje de hombre conquistador, pero que conforma las nociones sociales que abogan por igualdad y solidaridad, no solo entre ciudadanos de un mismo Estado, sino entre toda una humanidad latinoamericana que, nacida de la misma madre y nutrida de una naturaleza única, son los herederos de una tradición sociocultural resistentes a los avatares del tiempo y los cambios políticos.29 Estas imágenes de la mujer son consecuentes con una propuesta referida al género en donde se reivindican los derechos y se establecen los deberes femeninos en la sociedad, asumiendo el rol pedagógico de la mujer dentro del idea nuclear de familia, que impera en el Chile de principios del siglo XX. A su vez, la imagen de mujer/madre conlleva a la idea de servicio a los desprotegidos, a los niños, pero que en su vientre devela una "representación de interior tensionado, en que se revela una forma de enfrentamiento crítico en y de la Modernidad, sobre la base de un componente genérico-sexual, ya que más allá de esos rasgos se evidencia la crítica mistraliana a la represión y subalternidad."30 Por ello, la existencia de una doble identidad, bifurcada y transgresora, que comunica a la sujeto con nuevas significaciones culturales, simbólicas, es comprensible y adecuada en la trasformación que experimenta la sujeto, en su reconstrucción, a lo largo de algunos poemas analizados. Por tanto, a través de la reconstrucción del ideario identitario presente en las obras mistralianas, es posible comprender la existencia de una poética social y política capaz de situarse en el contexto como forma de libre expresión y revolución poética, implicando con esto el (de) velamiento de una reflexión profunda acerca de tópicos socioculturales y políticos centrados en la construcción de una sociedad igualitaria, justa y con tendencias americanistas, en donde el ser humano se concibe no como un sujeto uno, sino más bien como siendo parte de una estructura social latinoamericana que, aunque fruto del proceso de mestizaje, emerge única e idéntica. Esta identidad se establece en función de la reclamación de la mujer como agente potente de construcción étnico-racial y portadora, por lo mismo, de los secretos y virtudes que debe mantenerse y respetarse en/por los pueblos, esto es la libertad.






Daniela Pinto Meza
Licenciada en Educación –Filosofía– por la Universidad de Santiago de Chile. Egresada del Programa de Magister en Filosofía Política por la misma institución.

Fecha de Recepción: 20 de abril de 2014
Fecha de Aceptación: 3 de julio de 2014


Editor: Adolfo Vásquez Rocca D. Phil, ROF, Nº 18, 2014


Como Citar este Artículo:
PINTO MEZ, Daniela,Poema vientre, la propuesta política en la poética de Gabriela Mistral”,en Revista Observaciones Filosóficas, Nº 18 – 2014 – ISSN 0718-3712, Indexado en DOAJ - Directory of Open Access Journals - Lund University.


BIBLIOGRAFÍA

ARENDT, Hanna (1997). Qué es la política, Barcelona, Editorial Paidós. Trad. Rosa Sala Carbó.
GRANDÓN LAGUNAS, Olga (2005) Gabriela Mistral y la identidad tensionada de nuestra Modernidad. Acta Literaria Nº 30.
LEÓN PORTILLA, Miguel (2003).La visión de los vencidos. México, Universidad Nacional Autónoma de México. Ed. DGSCA.
LÉVINAS, Emmanuel (2002).  Ética e Infinito. Ensayo sobre la exterioridad. Salamanca, Ediciones Sígueme.
LEVINAS, Emmanuel (1993). El tiempo y el otro. Barcelona, Editorial Paidós.
MISTRAL, Gabriela (1999). Pensamiento pedagógico. Costa Rica, Centro de Estudios Generales. Universidad Nacional de Costa Rica.
MISTRAL, Gabriela (1982). Antología. Chile, Editorial Zig-Zag.
MONTECINO, Sonia (1997). Palabra dicha. Escritos sobre género, identidades, mestizaje. Chile, Colección Libros Electrónicos Universidad de Chile.
OLEA, Raquel (2009). Como traje de fiesta. Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral. Chile, Editorial USACH.
GARRIDO D. Lorena (2010), Reseña de "Como traje de fiesta: Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral." de Olea, Raquel. Journal: Estudios Filológicos 2010, Nº 46, , pp. 185-186, Universidad Austral de Chile.
PAZ, Octavio. El laberinto de la soledad (2004). Madrid, Ediciones Fuenlabrada.
PEREZ, Floridor (2005). Gabriela Mistral. 50 prosas en el Mercurio 1921-1956, Chile Ediciones El Mercurio Aguilar.
QUEZADA, Jaime (2009). Bendita mi lengua sea. Diario íntimo de Gabriela Mistral. Chile, Editorial Seix Barral.
QUEZADA, Jaime (1998). Antología de poesía y prosa de Gabriela Mistral. Chile, Editorial Fondo de Cultura Económica.
ROBB, Jenny (2011). Identidad y feminismo en Gabriela Mistral: una mujer que lo fue todo. U.S.A, The University of the South.
SCARPA, Roque Esteban. Gabriela piensa en... (1978). Chile, Editorial Andrés Bello.
ZEGERS, Pedro Pablo (1998). La Tierra tiene la actitud de una mujer. Chile, Ril Editores.

1 OLEA, Raquel. Como traje de fiesta. Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral. Editorial Usach. Chile, 2009, p. 65.

2 Óp. cit. OLEA, Raquel. Como traje de fiesta. Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral, p. 70.

3 MISTRAL, Gabriela. Antología. Chile, Editorial Zig-Zag, Chile, p. 182.

4 Óp. cit. OLEA, Raquel. Como traje de fiesta. Loca razón en la poesía de Gabriela Mistral, p. 72.

5 MISTRAL, Gabriela. En: QUEZADA, Jaime. Antología de poesía y prosa de Gabriela Mistral. Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1998, p. 50.

6 Óp. cit. OLEA, Raquel, p. 75.

7 LÉVINAS, Emmanuel. Ética e Infinito. Ensayo sobre la exterioridad. Ediciones Sígueme, Salamanca, 2002, p. 57.

8 QUEZADA, Jaime. Antología de poesía y prosa de Gabriela Mistral. Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1998, p. 74.

9 LEVINAS, Emmanuel. El tiempo y el otro. Editorial Paidós, Barcelona, 1993, p.135.

10 QUEZADA, Jaime. Bendita mi lengua sea. Diario íntimo de Gabriela Mistral. Editorial Seix Barral, Chile, 2009, p. 107.

11 ZEGERS, Pedro Pablo. La Tierra tiene la actitud de una mujer. Ril Editores, Chile, 1998, p. 131.

12 MONTECINO, Sonia. Palabra dicha. Escritos sobre género, identidades, mestizaje. Colección Libros Electrónicos Universidad de Chile, Chile, 1997, p.

13 PAZ, Octavio. El laberinto de la soledad., Ediciones Fuenlabrada, Madrid, 2004, p. 150.

14 LEÓN PORTILLA, Miguel. La visión de los vencidos. Universidad Nacional Autónoma de México..Editorial DGSCA, México, p. 23.

15 ZEGERS, Pedro Pablo. La Tierra tiene la actitud de una mujer. Ril Editores, Chile, 1998, p. 13.

16 MISTRAL, Gabriela. En: ZEGERS, Pedro Pablo. La Tierra tiene la actitud de una mujer., p. 13.

17ZEGERS, Pedro Pablo. La Tierra tiene la actitud de una mujer. Ril Editores, Chile, 1998, pp 14-15.

18 Óp. cit. ZEGERS, Pedro Pablo. La Tierra tiene la actitud de una mujer, p. 15.

19 Óp. cit. ZEGERS, Pedro Pablo, p. 33.

20 Óp. cit ZEGERS, Pedro Pablo, p. 55

21 Óp. cit ZEGERS, Pedro Pablo, p. 55.

22 Óp. cit ZEGERS, Pedro Pablo, p. 67.

23 QUEZADA, Jaime. Antología de poesía y prosa de Gabriela Mistral. Editorial Fondo de Cultura Económica, Chile, p. 321.

24 ARENDT, Hanna. Qué es la política. Trad. Rosa Sala Carbó Editorial Paidós, Barcelona, p. 15.

25 QUEZADA, Jaime. Bendita mi lengua sea. Diario íntimo de Gabriela Mistral. Editorial Seix Barral, Chile, 2009, p. 247.

26 GRANDÓN LAGUNAS, Olga. Gabriela Mistral y la identidad tensionada de nuestra Modernidad. Acta Literaria Nº 30, 2005, p. 13.

27 Óp. cit. QUEZADA, Jaime. Bendita mi lengua sea. Diario íntimo de Gabriela Mistral, p. 288.

28 PEREZ, Floridor. Gabriela Mistral. 50 prosas en el Mercurio 1921-1956. Ediciones El Mercurio Aguilar, Chile, 2005, p. 37

29 SCARPA, Roque Esteban. Gabriela piensa en...Editorial Andrés Bello, Chile, 1978, pp. 173-174.

30 Óp. cit. GRANDÓN LAGUNAS, Olga. Gabriela Mistral y la identidad tensionada de nuestra Modernidad, p. 15.

Revista Observaciones Filosóficas - Nº 18 / 2014



| Revista Observaciones Filosóficas © 2005 -    Adolfo Vásquez Rocca [Director) | Daniel Vásquez [Diseño] - Hosting y Dominio: DanoEX |